Pedro Morales Psicólogo

Pedro Morales Psicólogo Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Pedro Morales Psicólogo, Psicoterapeuta, Cadiz.

Hola, me llamo Pedro y me gustaría acompañarte en el proceso de encontrar esa clave que te permita eliminar el sufrimiento y malestar, y conectar con un lugar en el que puedas sentirte plen@, en paz y libre.

08/01/2026

Hola, en primer lugar, espero que en este nuevo año que comienza, podáis sentiros bien y en paz. Un año en el que podemos implicarnos con nosotras mismas para llevar consciencia a nuestras vidas y para despertar y poder mirar y Ver en profundidad, las cosas tal como son. Y para que podamos sentirnos libres de nuestra propia prisión para volar interiormente, desde el amor e ir soltando ese otro lugar habitado por el miedo.
Paso por aquí para dejar un enlace a un nuevo proyecto que tengo entre manos y que, de momento, ha tomado la forma de un blog.
Se trata de un Círculo de Hombres, un espacio grupal compuesto por hombres en el que, mediante la palabra y la acción, se llevarán a cabo procesamientos, descubrimientos, liberaciones...en un entorno seguro, comprometido, acogedor y espontáneo.
Se transitarán situaciones, sentires, vivencias relacionadas tanto con el el hecho de ser hombres, como con otros aspectos de la vida personal de cada participante.
Un enorme abrazo y muy buen 2026.

Talleres de círculos de hombres, para sentirte acompañado, escuchado y liberado. Se compartirán experiencias, emociones y aprendizajes sin juicios.

TiempoTodas las personas sabemos lo que significa el tiempo. Básicamente podríamos decir que es el periodo que va transc...
22/09/2025

Tiempo

Todas las personas sabemos lo que significa el tiempo. Básicamente podríamos decir que es el periodo que va transcurriendo mientras vivimos. Si lo pensamos bien, va fluyendo momento a momento, independientemente de lo que nosotros hagamos. También ocurre aunque estemos inmóviles sin ni siquiera pensar. No se le puede parar.
Ahora bien, el cómo lo percibamos y vivenciemos únicamente depende de nosotros. Hay personas que viven para él y hacen todo lo posible para exprimirlo. Craso error, porque eso es imposible. Siempre tiene la misma cadencia, siempre. Entonces, me pregunto, ¿por qué pretendemos hacer el mayor número de actividades en su seno?, ¿de qué nos sirve? En ocasiones decimos que así lo aprovechamos, que nuestra vida tiene más sentido, que más adelante podremos decir que hemos realizado muchas cosas. Aquí veo pertinente indagar a qué precio, cómo nos hemos sentido en el proceso. Si la respuesta es que hemos disfrutado, que hemos sido conscientes, bienvenida sea esa actitud. Pero si, por el contrario, nos ha generado ansiedad y contratiempos por no poder llegar a todo lo que pretendíamos y, mientras hacíamos, nos sentíamos presionados, ¿merece la pena? El hecho de realizar muchas actividades o no realizar ninguna, realmente no tiene importancia, esto va a depender de cada persona. Lo importante es el cómo nos sentimos haciéndolas.
Otra pregunta que me surge, ¿creéis que existe otro tiempo diferente al momento actual, el de ahora? Analicemos esto. Por ejemplo, el pasado, ¿existe? En el instante que está ocurriendo ahora mismo, es claro que no. Es decir, el pasado existió, eso sí, pero no existe mientras pensamos en ello, existe el pensamiento sobre lo que ocurrió, pero lo que ocurrió no. ¿Y el futuro? Pues el futuro existirá más adelante, pero en este momento no tiene sentido pensar en él. Sí que podemos hacer un plan para conseguir algo de aquí a un tiempo y llevar a cabo los pasos necesarios, por supuesto. Pero lo importante aquí son esos pasos, porque sencillamente son los que están ocurriendo ahora. El objetivo final puede suceder o no, pero de lo que se trata es de haber disfrutado del proceso mientras acontece. ¿Por qué? Pues porque lo único que existe es el momento presente.
Por ejemplo, imaginemos que estamos recordando algo del pasado, algo que nos remueve y causa malestar. ¿Qué ocurre? Que en el presente estamos sintiéndonos en función de algo que ahora no existe. Sé que se dice fácil, y que es muy complicado sustraerse de estas emociones negativas. Lo mismo ocurre si nos obsesionamos con algo que esperamos que suceda y le damos tantas vueltas en el ahora, que nos perdemos el vivir en el único tiempo que realmente existe, el presente. Tal vez nos imaginemos que cuando ocurra tal o cual acontecimiento, vamos a ser felices o a estar mejor. ¿Cómo podemos saber esto? ¿No ocurre en muchas ocasiones que cuando llega lo esperado, no es para tanto o disfrutamos, pero durante poco tiempo hasta que nos atrapamos en otro objetivo? ¿No sería mejor estar volcados en lo que celebramos y lo que venga, bienvenido sea?
Un tema complicado porque durante toda nuestra vida nos han inculcado el valor de los objetivos, el llegar a algo o a ser alguien (¿qué significa ser alguien?...¿en base a qué, quién decide esto? ¿la cultura, el momento histórico, la sociedad…?), el estudiar, viajar, construir para... (aquí está implícito el futuro).
Y la pregunta del millón, ¿cómo hacer esto? La respuesta rápida es llevando consciencia a lo que hacemos en cada momento. La menos rápida es, practicando y, si lo necesitamos, pedir cierta guía a un/a profesional.

SufrimientoSufrimiento, vaya palabra, sólo pronunciarla me genera una sensación de bloqueo y encierro. A veces me plante...
28/01/2022

Sufrimiento

Sufrimiento, vaya palabra, sólo pronunciarla me genera una sensación de bloqueo y encierro. A veces me planteo el porqué del sufrimiento, cuál es el motivo, la razón que nos lleva a colocarnos en su seno. Pensamos que no hay un porqué, que nos viene la sensación o que nos instalamos y sumergimos en ella, “a pesar” nuestro. Aparentemente así es, nadie quiere navegar por sus aguas de manera voluntaria, de hecho, queremos evitarlas a toda costa y si nos sumergimos en ellas, nuestro instinto nos lleva a intentar escapar de diferentes maneras, algunas de ellas bastante nocivas. A pesar de nuestro total rechazo, aparece y, en ocasiones, se instala. ¿Quién maneja, quién trae el sufrimiento a nuestro presente, qué extrañas fuerzas lo guían en nuestra dirección?
Si manejamos nuestra vida, ¿qué pasa con esto? No tengo una respuesta clara, solo intuiciones que voy a intentar transmitir en este texto.
Una parte importante del asunto lo vislumbro en la mente, en los pensamientos que nos vienen sin elegir, que aparecen y a los que, encima, otorgamos el peso de la verdad, nos dejamos arrastrar por ellos y les damos tanta realidad que nos identificamos. Complicado, ¿verdad? Si "somos" estos pensamientos, nuestra identidad está formada por su contenido. Y claro, cualquier opinión que los contradiga, atenta contra nuestra propia esencia y nos defendemos con todas nuestras fuerzas. Es como si tuviéramos que defender nuestra posición, por correr el peligro de desaparecer si es conquistada. Y nadie quiere desaparecer. Por otro lado, al tratarse en muchas ocasiones de pensamientos negativos, repetitivos la mayoría de las veces y que nos hacen sentir mal, esto provoca, al identificarnos, que seamos esa negatividad y malestar. Ya tenemos listo el círculo vicioso en el que emociones, sensaciones e ideas y creencias se retroalimentan en una espiral de la que, en ocasiones, es difícil salir. Intentemos profundizar un poco más. ¿Qué es un pensamiento? ¿Es real? ¿Es verdad? ¿Es inmutable? ¿No ocurre que tenemos miles de pensamientos al día, muchos de ellos contradictorios y otros dotados de una fantasía e irrealidad abismal? Esto nos hace ver que los pensamientos no son reales, únicamente son ideas que no tienen entidad (si no realizamos una acción en esa dirección, claro) y cambiantes. Entonces, ¿por qué les damos tanta importancia?, ¿no sería más saludable verlos como lo que son, ideas con las que nuestra mente juega? De este modo perderían intensidad y presencia y, junto con un trabajo de distanciamiento, de observarlos con espacio de por medio, podríamos llegar a desidentificarnos y, por ende, a reducir el sufrimiento. Y poco a poco, conectaríamos con esa parte más sana y amorosa que todas las personas tenemos dentro.
¿Y qué pasa con los pensamientos positivos? Aquí no nos importa identificarnos con ellos porque nos agradan y nos hacen sentir bien. El problema es cuando esto pasa, cuando se diluyen o desaparecen. Vuelta al sufrimiento, queremos que vuelvan, queremos mantenerlos…esto da para otro escrito…
En fin, llevar consciencia a todo esto y, al menos, conocer cómo funcionamos, puede ayudar a ir reduciendo el tan denostado sufrimiento. Demos comienzo al proceso de liberar nuestras cadenas.
Gracias por leerme.

Pongamos un poco de luz, la oscuridad se irá diluyendo y                               podremos ver…En primer lugar quis...
19/01/2021

Pongamos un poco de luz, la oscuridad se irá diluyendo y
podremos ver…

En primer lugar quisiera comenzar este escrito reconociendo que la situación actual provocada por la pandemia es novedosa, difícil y desgastante. Y, en muchos casos, durísima por las consecuencias provocadas en determinados momentos.
En general, a todos nos está afectando de una u otra forma. Y ocurre que cuando transitamos por un contexto por primera vez, normalmente lo valoramos y aplicamos las herramientas, ya sean emocionales, conductuales o mentales, que en situaciones similares nos hayan podido servir. No obstante, en algunas ocasiones no son suficientes y nos vemos desbordados o no sabemos qué hacer. Esto nos puede llevar a sentirnos tristes, deprimidos y perdidos ante los acontecimientos. A menudo aparecen otras emociones como la frustración, la impotencia, la ansiedad o incluso la ira. De algún modo, todo parece que se mezcla y el resultado es que no sabemos cómo salir del bache en el que nos encontramos.
No hay ninguna receta mágica que nos ayude a afrontar perfectamente la pandemia y las limitaciones que conlleva como la falta de contacto físico o de movilidad, pero sí que podemos enfocar el problema desde otro lugar, un lugar que nos dará una visión distinta, más benévola. En este momento tan especial que estamos viviendo, cada persona lo está transitando de una manera diferente, en función de las consecuencias reales de la pandemia en sí y en su entorno, de su carácter, experiencias pasadas, de su visión de sí misma y de los demás, de cómo percibe la realidad y, en definitiva, de su “estar en el mundo”. No existe una manera “correcta” de afrontar esta situación, maneras aparentemente equivocadas, pueden ser perfectamente válidas para algunas personas y otras que puedan parecer adecuadas, se pueden vivir con sufrimiento.
Dejo por aquí unas ideas que, tal vez, puedan ayudarte a llevar mejor esta situación. Como te dije no hay recetas mágicas, sólo se trata de cambiar un poco el ángulo de visión:
1. Observa qué sensaciones tienes. Para durante unos minutos y, únicamente, observa cómo te encuentras, dónde se localiza una determinada sensación y quédate ahí. Si te vienen pensamientos, los ves y dejas pasar con amabilidad para volver a esa sensación.
2. Escribe en un papel todo aquello que sientas o pienses, sin analizarlo demasiado, sólo se trata de escribir de manera visceral, de volcar en un papel aquello que tengas dentro.
3. Dedica un tiempo para hacer lo que te guste, sea lo que sea e intentar entrar en la actividad de manera plena y total. No se trata de que te distraigas de las preocupaciones, más bien se trata de volver al ahora. Ten en cuenta que el pensamiento siempre da vueltas por el pasado o el futuro, y se trata de volver al presente. Y qué mejor manera que volcarte en lo que te haga sentir bien.
4. Ponte una canción, no importa que sea rápida o lenta, se trata de que te guste para este preciso momento y que te dejes llevar. Puede que llegue el momento en que te olvides que te estás moviendo y tú seas el baile. Disfrútalo.
Es posible que puedas hacer todo lo que te propongo, alguna de estas ideas o ninguna. Sólo pretendo poder ayudar a que el malestar, sea cual sea la forma que adopta en ti, sea menor y puedas ir encontrándote mejor. Nada más.
Muchas gracias por leerme y espero que puedas, al menos, sonreír al leer este pequeño escrito.

www.pedromoralespsicologo.com

ConfusiónTodas las personas experimentamos confusión en algún momento de nuestras vidas.Muchas preguntas se amontonan cu...
26/10/2020

Confusión
Todas las personas experimentamos confusión en algún momento de nuestras vidas.
Muchas preguntas se amontonan cuando reflexiono sobre esto. ¿De dónde viene?, ¿cómo gestionarla?, ¿para qué aparece, cuál es su finalidad?, ¿qué nos dice, a gritos o en susurros?, ¿podemos aprender algo de nosotros mismos o, por el contrario, nos dejamos arrastrar por ella o la evitamos?, ¿aclaramos la situación a golpe de decisión inconsciente sólo para que desaparezca esta desagradable sensación, o la experimentamos, aposentamos y damos espacio hasta que podamos dar el siguiente paso?
Normalmente, la confusión integra elementos emocionales que son los que la originan y mantienen. Si exclusivamente estuviera compuesta por elementos mentales, con un simple análisis racional, despejaríamos la incógnita. Pero ambos se mezclan, juegan al gato y al ratón y reclaman protagonismo a nuestra atención, diciéndonos cosas como, “ey, analiza la situación y aplica la lógica” o “no escapes de lo que sientes y déjate llevar”. El problema aquí es que es muy difícil responder y decidir porque ambas voces se fusionan en parte o totalmente. ¿Quién nos dice que cuando intentamos resolver racionalmente no intervienen elementos emocionales y viceversa?, ¿somos capaces de separar ambos aspectos y optar sobre cuál de ellos resolver?
De entrada, podemos experimentar la confusión como algo a evitar o solucionar cuanto antes y de cualquier manera, impulsivamente. Al fin y al cabo, no nos gusta lo que nos provoca y por costumbre cuando algo no nos gusta, nos queremos desembarazar de ello. Es una manera. Otra sería observarla e intentar percibir lo que nos está diciendo, de nosotras mismas y de la situación, dándole espacio y tiempo. Observarla en nuestro cuerpo, dónde se aloja y cómo cambia, observarla en nuestra mente, observarla en nuestras emociones, en definitiva, darle un lugar y ver qué ocurre. A saber, al final igual le damos las gracias por aparecer y por permitirnos entendernos un poco mejor y aceptarnos un poco más.
Gracias por leerme.

Qué hacer...Esta expresión me viene a la cabeza conectándome con una obra de teatro en la que participé hace unos años, ...
06/09/2020

Qué hacer...
Esta expresión me viene a la cabeza conectándome con una obra de teatro en la que participé hace unos años, “El mar dulce”, obra basada en “Lope de Aguirre, traidor” de José Sanchis Sinisterra.
Qué hacer…decía uno de los protagonistas ante un escenario caótico, desbordante, rodeado de codicia, traiciones y muerte. Qué hacer. Nos situamos en el siglo XVI, y se narran las desventuras de una expedición de conquistadores en la búsqueda de El Dorado, a lo largo y ancho del río Amazonas.
Las circunstancias del relato atiborran a los personajes que en él aparecen, supervivientes estos en un contexto complicado mecido por la necesidad y la tragedia. Hoy en día, al menos en el “primer” mundo (aquí habría reflexión para otro escrito), se han apaciguado un poco los ánimos, al menos de un modo manifiesto. Y digo esto último porque me da la impresión que si escarbamos un poco, continuamos con las mismas necesidades y anhelos de poder, supremacía y egocentrismo. Y dicho esto, añado también que veo esperanza, veo cambio y deseos de otro mundo…
Qué hacer, hoy. En nuestra actualidad, cada persona atraviesa su personal momento, todas bajo una circunstancia común, la pandemia. Qué hacer. Antes de plantearnos qué hacer, podríamos indagar desde qué lugar “hacer”. Y para conocer y transitar mejor ese lugar, es importante conocerse, escucharse y sentirse. Si sólo “hacemos” sin ser conscientes, dando palos de ciego y tapando agujeros, las circunstancias nos manejarán y dependeremos de lo que ocurra a nuestro alrededor. El peligro de esto es que nuestro estado de ánimo, decisiones y pensamientos irán detrás de los acontecimientos y/o de los comportamientos de otras personas. Es una situación muy complicada, pero es posible aprender algo de nosotras mismas e intentar sentirnos un poco mejor.
Por eso propongo pararse un momento y escucharse sin dar demasiada importancia a esos pensamientos recurrentes que impiden vernos. A partir de aquí es posible que se abran otras posibilidades y percibamos, decidamos y sintamos nuestra vida de un modo más amable.
Gracias por leerme.

Artículo publicado en    https://www.saludterapia.com/articulos.html?u=19294                                            ...
19/06/2020

Artículo publicado en https://www.saludterapia.com/articulos.html?u=19294

Búsqueda

Quisiera hablar de aquellas personas que se buscan, durante un periodo de tiempo más o menos largo, a sí mismas. Personas que pasan por diferentes fases y momentos, pero que si algo tienen claro es que dentro de sí mismas hay algo más. O al menos, que la percepción que tienen de sí en este momento, no es la auténtica. Descubrir esto puede suponer un aliciente para iniciar la poda de lo que sobra, es decir, para ir despejando el camino e ir contactando con la propia verdad.
A nivel individual, esta búsqueda se puede reflejar en multitud de sensaciones, desde luchas internas, bajo estado de ánimo y ansiedad, hasta incomodidad en las relaciones interpersonales, sensación de no encajar, indecisión y un largo etcétera de molestas señales.
Hay ocasiones en las que una ni siquiera sabe que está buscando, sólo percibe las dificultades intra e interpersonales. En esta línea me pregunto lo siguiente, ¿qué diferencia existe entre aquellas personas que son conscientes de su búsqueda y aquellas otras que sólo saben que algo falla, pero que por lo demás el resto de su vida está bien? Pues que las primeras llevan a cabo más acciones en pos de su descubrimiento, mientras que las personas del segundo grupo, en algunas ocasiones, se quedan dónde están, con el plus de sufrimiento e incomprensión que puede ir asociado. En otras ocasiones, sin embargo, sin ser conscientes de aquello que persiguen, realizan acciones que les pueden llevar a encontrar.
Sea como fuere, en un buen proceso psicoterapéutico, en ambos casos se ha de profundizar hasta llegar al lugar buscado. ¿De qué estamos hablando? Pues de un lugar en el que la persona se perciba a sí misma con seguridad, tranquilidad y desde su propia verdad. A partir de aquí todo adquiere otro color, un color en consonancia con los latidos de su autenticidad.
Conseguir completar el sendero, no es ni fácil ni difícil, ya que va a depender de las características de cada persona, de su momento vital, del lugar del camino en que se halle, de su entorno…
A continuación expongo una posible ruta, o al menos, un posible inicio de la misma.
Durante el día, en muchísimas ocasiones, realizamos las actividades casi por inercia, de manera automática, de modo que pasamos por encima sin saborearlas ni contactar con ellas. Nuestra atención suele estar situada en los pensamientos y, a menudo, en juicios, recuerdos, preocupaciones, deseos… Entonces, lo que ocurre es que el malestar que experimentamos se incrementa, y se retroalimenta por la espiral de pensamientos, muchos de ellos negativos, incómodos o que nos generan cierta ansiedad. Con este panorama, una de las claves importante es ser consciente de todo el proceso, de llevar nuestra atención a lo que pensamos, sentimos, al cuerpo, a nuestras reacciones y a lo que hacemos. Una consciencia que únicamente observa, sin críticas, ni juicios, ni valoraciones. Esto puede ayudarnos a no pasar por alto lo que experimentamos y vivimos, lo cual nos llevará a conectar con nosotros mismos y a aceptar, en cada momento, la realidad interna y externa. Un bonito comienzo.
¿Qué es lo que buscamos? Bien, sea lo que sea, empecemos por observar y ser conscientes de lo que hay. Tengamos un punto de partida desde el que poder comenzar a andar. Sólo el hecho de conocer esto, nos proporciona mucha más claridad, además de que se reduce considerablemente el torrente de pensamientos que, en muchas ocasiones, nos confunde.
Un viaje apasionante que se puede realizar en solitario o con acompañamiento psicoterapéutico. En ambos casos, DISFRUTAR del camino es una opción.

Hablemos un poco de psicodrama, ¿cómo puede esta orientación psicoterapéutica ayudar a que alguien pueda sentirse mejor?...
09/06/2020

Hablemos un poco de psicodrama, ¿cómo puede esta orientación psicoterapéutica ayudar a que alguien pueda sentirse mejor?
Para empezar, hay muchísimos tipos de problemáticas, de dificultades y de gravedad e intensidad de las mismas. No obstante, todas ellas tienen algo en común, el malestar que generan. Cada persona lo vive de una manera y aquí, además de su percepción individual del problema, también influye su entorno, es decir, el cómo se relacionan entre sí, persona y entorno.
El malestar consiste, por tanto, en una manera de percibirse a sí misma, al entorno y a la relación entre ambos. Una percepción que genera sufrimiento. No hay ninguna receta, cada individuo es un mundo y cada proceso psicoterapéutico único.
El psicodramatista guía para que cada persona conecte con su propia verdad, con aquel modo más auténtico de funcionar en el mundo. Un modo que sea libre y espontáneo. Libre de posibles condicionamientos que nos hayan atado hasta este momento, de posibles formas de ver la realidad que nos generaban malestar y libres para actuar desde nuestra espontaneidad, definida como la posibilidad de llevar a cabo una respuesta adecuada y nueva ante una situación, ya sea nueva o repetida. Libres, en definitiva, del personaje que hemos creado para ser y estar en el mundo…
Es fundamental darse cuenta de lo que ocurre, porqué ocurre, pero sobre todo, para qué ocurre, es decir, cuál es la finalidad, qué ganamos con un determinado comportamiento o con una determinada forma de ver o de funcionar. Y, claro, qué queremos hacer con todo esto.
Mediante el cuerpo y la palabra, el psicodrama trabaja para descubrir lo anterior, de modo que ese descubrimiento nos provoque cierta reestructuración interna que dé paso a un mayor bienestar.
Se trata de un viaje apasionante que realizan psicoterapeuta y paciente en pos de un maravilloso descubrimiento, que será transitado y vivido paso a paso.
Muchas gracias por leerme y un abrazo enorme a tod@s y cada un@ de vosotr@s.

Muy buenos días, tardes o noches.Primera publicación de esta nueva página profesional, que espero pueda llegaros y llega...
01/06/2020

Muy buenos días, tardes o noches.
Primera publicación de esta nueva página profesional, que espero pueda llegaros y llegarme.
Hoy quisiera hablar sobre el tema de la identidad.
¿Quién soy? Esta pregunta nos sobrevuela en muchas ocasiones. Está muy relacionada con nuestra identidad personal, es decir, con aquello con lo que nos identificamos y que nos diferencia de los demás, rasgos, carácter, inclinaciones, deseos, modos de percibir la realidad... Una identidad construida a lo largo de toda nuestra vida, a través de experiencias, de distintas manera de reaccionar ante ellas y de nuestro propio temperamento.
El problema que puede surgir es que esta identidad puede llegar a aprisionarnos, impidiendo que evolucionemos hacia un lugar que pueda proporcionarnos más paz y libertad. Podemos llegar a identificarnos con ella de tal modo que justifiquemos muchos de nuestros comportamientos con la famosa frase de “es que yo soy así”… Pero, ¿qué ocurre si el anclarnos de este modo, nos provoca malestar, nos hace sentir ansiosos, descolocados, incómodos…? Pues que difícilmente saldremos de esta situación.
En una ocasión escribí sobre construir o descubrir nuestra identidad, de sus ventajas e inconvenientes y releyéndolo ahora, quisiera hacer una pequeña reflexión. Al construirla, de algún modo se construye, es decir, nos van conduciendo nuestras vivencias al cómo percibimos la realidad y a nosotros mismos, sin que tomemos de modo consciente mucha parte en ello. Nuestra mente y racionalidad (su parte condicionada y estática) van conformando esa identidad, mediante explicaciones y justificaciones. En cambio, si la descubrimos, lo hacemos desde nuestra consciencia, observando quiénes somos en realidad.
Esta reflexión lleva a preguntarme cuestiones como, ¿hay una identidad diferente bajo la que hemos ido construyendo?, ¿es más auténtica o no?, ¿merece la pena ser conscientes de la identidad construida para ver aquello que nos molesta o que no vemos claro?...
Gracias por leerme.

Dirección

Cadiz

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Pedro Morales Psicólogo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Pedro Morales Psicólogo:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Categoría