12/01/2026
Soy Sofía Gallurt Marcelo, psicóloga sanitaria desde hace 20 años y fundadora de Amae junto a
Elegí esta profesión muy joven, movida por una profunda curiosidad por comprender cómo funcionamos las personas. Aunque en mis primeros años me interesó la investigación, pronto sentí que mi lugar estaba en el acompañamiento clínico y humano.
Tras la carrera realicé cuatro años de prácticas en el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla y he colaborado con diferentes equipos, asociaciones y fundaciones en el ámbito clínico y social. Pero mi recorrido profesional no puede separarse de mi camino personal.
Desde muy joven atravesé etapas vitales emocionalmente complejas. Las heridas que dejaron se convirtieron en un motor de búsqueda y transformación. Primero a través del estudio de la Psicología y, más adelante, mediante una formación terapéutica profunda y un trabajo personal sostenido en el tiempo.
Me he formado en psicoterapia humanista e integrativa: Terapia Gestalt, Constelaciones Familiares, Programa SAT de Claudio Naranjo, Terapia Transpersonal Grofiana y Respiración Holotrópica. Cada una de estas experiencias ha supuesto mirar la herida, atravesar la sombra y hacerme cargo de mi propia vulnerabilidad. Por eso confío profundamente en estas herramientas: porque las he transitado en primera persona.
Mi manera de acompañar en terapia es respetuosa, integrativa y adaptada a cada persona. No creo en “arreglar” a nadie, sino en ofrecer el espacio y los apoyos necesarios para que puedan despertarse los propios recursos internos de sanación, integrando lo emocional, lo mental, lo corporal y lo espiritual. Creo profundamente en la capacidad del ser humano para autorregularse; en sesión trabajamos aquello que lo está dificultando.
Más allá de la consulta, me nutro de la naturaleza, los animales y el movimiento. Me encanta bailar, cocinar y cuidar de mis plantas. Tengo una mente curiosa y abierta a muchos campos del conocimiento. Convivo con dos gatos, Oliver y Lea, grandes maestros de presencia y sensibilidad