27/03/2026
💔 Este comportamiento es mucho más común de lo que parece.
Muchas mujeres no evitan la intimidad desde el principio.Muchas sí entran, sí lo intentan, sí ponen de su parte… pero lo hacen mientras por dentro ya están pensando:
“a ver si hoy puedo”
“que no duela”
“que sea rápido y ya”
Y entonces hacen lo que han aprendido a hacer: intentar relajarse, aguantar un poco más, acelerar o desconectarse para salir del paso.
Eso no significa que estés rota. Significa que probablemente has entrado en un patrón de amenaza.
👀¿Y qué implica?
Que tu cuerpo aprende que la intimidad no es un lugar donde puede estar, sino un lugar que tiene que soportar. Y por eso cada vez aparece más tensión, más anticipación, más culpa y más distancia.
Lo que cambia cuando empezamos a hacerlo diferente no es solo el encuentro.
Cambia la forma en la que entras en él.
Yo no trabajo para que una mujer aguante mejor. Trabajo para que deje de empujarse cuando la tensión aparece.
Que pueda frenar sin culpa. Quitarle prisa. Salir del “tengo que poder”. Y volver a sentir que la intimidad no tiene que vivirse como una cuenta atrás.
Si quieres entender qué se activa en ti y dar el siguiente paso escríbeme ISA y te cuento 🌸