06/03/2026
Muchas veces asociamos el duelo únicamente con la muerte de alguien querido. Pero el duelo, en realidad, aparece cada vez que dejamos atrás algo que formaba parte de nuestra vida.
Mudarte de ciudad, despedirte de una mascota, cerrar una relación, dejar una oposición en la que habías invertido años o terminar una etapa importante. Todos estos cambios implican una despedida y, por tanto, un proceso de adaptación.
Además, hay muchos duelos invisibles: aquellos de los que casi no se habla y para los que no existen rituales ni espacios claros para expresarlos. Por eso, muchas personas ni siquiera identifican lo que sienten como duelo.
Y algo importante: el duelo también puede aparecer incluso cuando el cambio es positivo.
Aprobar una oposición, empezar un trabajo mejor, iniciar una nueva relación o comenzar una etapa que deseabas mucho. Aunque sea algo bueno, también implica dejar atrás una versión de tu vida, una rutina, unos lugares o incluso una parte de quién eras en ese momento.
Por eso, a veces aparece una emoción incómoda:
”¿Por qué me siento así si en realidad debería estar feliz?”
Sentir nostalgia, incertidumbre o echar de menos cosas del pasado no invalida lo bueno que está llegando ahora. Ambas cosas pueden convivir.
Reconocer estos duelos es simplemente darte permiso para transitar los cambios con más amabilidad contigo mismo. ❤️🩹