19/01/2026
Cada vez que alguien dice que hay diferentes tipos de 0rg4smos, muere un gatito.
Sí, así de cruel es la realidad de la vida y me tienen un poquito hasta el c*ñ* de tanta tontería.
El 0rg4sm0 (esa sensación loca de revolución interna que parece que te mueres pero no y te hace volar sin moverte del sitio) no viene de ningún otro sitio que no sea el cerebro. Que haya muchas formas de estimular el cuerpo para que el cerebro llegue al 0rg4sm0 es otro cantar, pero llegar, lo que se dice llegar, lo hace tu cerebro y nada más.
En la investigación científica sobre el placer, sobre todo el de las mujeres, hay un sesgazo mortal, y es que, ademas de haberse estudiado poco, tarde y mal, seguimos con la idiotez de creer que el cuerpo humano es una máquina donde se aprietan botones y se obtienen resultados automáticos. Y no, así no es. Eso es un cajero automático.
Todo el cuerpo es sensible al placer, pero unas zonas tienen más sensibilidad que otras. El otro día, por enésima vez, tuve que explicar que el hecho de que una mujer no consiga sentir un 0rg4sm0 a través de la estimulación mecánica de su v4g1n4 no la hace anormal, sino todo lo contrario. Porque el mete-saca costal tradicional nos deja más bien indiferentes, a menos que haya todo un montaje de estímulos de otros tipos al mismo tiempo. Ni siquiera el clítoris, que es el órgano sensual y sensitivo por excelencia, podría conseguirlo si no hubiera un contexto de deseo, estímulos y predisposición.
No se trata de tocar aquí o allá, sino de tocarse aquí y allá, mucho y bien, y combinar estímulos: vibración, tacto, impacto e ímpetu, todo revuelto y todo aderezado con mucho deseo y ganas. Entonces puedes tener 0rg4sm0s hasta soñando, sin tocar ni ná.
Si alguien te pregunta si eres “clitoriana” o “vaginal”, dile que a ti lo que te pone es que te chupen el codo derecho y el tobillo izquierdo al mismo tiempo mientras te susurran cosas en la oreja; igual un 0rg4sm0 no llegas a tener, pero te vas a echar unas risas jugando al enredo.