17/01/2026
Cuando hablamos de ponerse las "gafas violetas" (un término popularizado por la escritora Gemma Lienas), nos referimos a desarrollar una mirada crítica para ver las desigualdades de género que antes nos pasaban inadvertidas. Aplicar esto a la depresión significa entender que la tristeza de muchas mujeres no es solo un desequilibrio químico, sino también una respuesta a un sistema social.
Aquí te explico los puntos clave de esta perspectiva:
1. La "Patologización" de lo Social
A menudo, la medicina tradicional trata la depresión femenina únicamente como un problema interno (hormonas o neurotransmisores). Las gafas violetas nos permiten ver factores externos:
La doble jornada: El agotamiento por trabajar fuera de casa y llevar el peso total del hogar.
La carga mental: Planificar, organizar y cuidar de otros constantemente sin descanso.
Mandatos de género: La presión por ser "la mujer perfecta", siempre disponible, guapa y complaciente.
2. El Malestar Difuso
Muchas mujeres acuden a consulta con un sentimiento de vacío o infelicidad que no saben explicar. Al usar la mirada feminista, se descubre que ese malestar suele ser una reacción lógica ante la falta de tiempo propio, la pérdida de identidad personal en favor de los cuidados o la violencia estructural.
3. Diferencia en el Diagnóstico
Las estadísticas muestran que la depresión se diagnostica el doble en mujeres que en hombres. ¿Por qué?
Sobrediagnóstico: A veces se medica la tristeza normal ante una situación de opresión en lugar de cambiar la situación.
Sesgo de género: A las mujeres se nos permite estar tristes, pero no enfadadas. Muchas depresiones son, en realidad, rabia contenida que no ha tenido permiso para salir.
4. Herramientas de Sanación
Desde esta mirada, la recuperación no solo incluye terapia o medicación (si es necesaria), sino también:
Redes de apoyo: Crear espacios con otras mujeres para validar que "lo que me pasa no es solo mío, es algo compartido".
Poner límites: Aprender a decir "no" y soltar la culpa por no llegar a todo.
Autocuidado real: No como un lujo, sino como un acto político de resistencia.
Nota importante: Ver la depresión con gafas violetas no sustituye el tratamiento médico si existe un riesgo clínico, pero sí ofrece una brújula para entender el "por qué" y evitar que el diagnóstico se convierta en una etiqueta de "mujer enferma" en lugar de "mujer agotada por sus circunstancias".
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