02/04/2026
Hay algo que con el tiempo se vuelve evidente… pero no siempre al inicio.
Cuando empecé a practicar yoga, hace ya +-27 años, mi mirada —como la de muchos— estaba fuera. En las relaciones, en lo que esperaba recibir, en ese anhelo profundo de sentirme querida, vista, sostenida, AMADA
Creía que el amor llegaba desde el otro.
Pero la práctica de Yoga y de las diferentes formaciones de vida que fueron abriendose, me mostrando otra dirección↩️
El cuerpo enseñando a escuchar un nuevo lenguaje.
La respiración enseñando a tomar,sostener, soltar.
El silencio enseñando a mirar hacia dentro y sentir paz y no lucha.
La energía que me transmitía donde no y donde síi, como viento que trae información
Y ahí empezó a revelarse algo incómodo, pero profundamente liberador:
no se puede recibir con plenitud un amor que una no se está ofreciendo.
Porque sin darnos cuenta, enseñamos al mundo cómo tratarnos…
desde cómo nos hablamos, cómo nos cuidamos, cómo nos respetamos o nos abandonamos.
No es una idea bonita, es una responsabilidad.
Amar no es solo sentir algo cálido por ti.
Es ponerte en un lugar de valor dentro de tu propia vida.
Es dejar de negociar lo que te duele.
Es habitarte con respeto incluso cuando nadie más está mirando.
Y entonces ocurre algo sutil pero poderoso:
las relaciones cambian.↪️
No porque los demás se transformen mágicamente 🫰🏽✨
sino porque tú ya no estás disponible para lo que no vibra con ese amor que has cultivado dentro.
Ahí, el amor deja de ser una búsqueda…
y se convierte en un reflejo.🔄🔃
Y quizás de eso iba realmente la práctica desde el principio, en conocer esa energía en movimiento esa chispa que enciende el fuego desde adentro, el amor.
Shin 🫀✴️
"Amate y enséñale al mundo como tratarte "
Genaro Falen