26/10/2022
El estado de felicidad del ser humano no viene dado solo por sus riquezas materiales, sino que es alimentada también por la satisfacción de su necesidad emocional de pertenencia, autoestima y reconocimiento.
Su relación con el entorno social y ecológico, es muy importante para favorecer el estado de bienestar, pero nuestra baja inteligencia emocional nos lleva a focalizarnos excesivamente en suplir las necesidades de autoestima y pertenencia, dejando casi de lado el entorno social y ecológico.
Nuestro desatendido mundo emocional tambien nos ha llevado a descuidar, casi por completo, la tendencia innata del ser humano a la trascendencia, es decir, a sentirse conectado con una realidad más amplia que su propia individualidad, donde sus acciones personales adquieren un sentido.
Otorgar sentido a nuestra vida y aprender a gestionar nuestras emociones forman una parte importante de nuestra felicidad.