27/05/2026
Hay lugares donde el tiempo no corre…solo respira.
Calles vacías al amanecer.
Las golondrinas dibujando círculos en el cielo.
Una ventana abierta y el sonido lejano de unas voces apagadas.
Me tomo unos minutos para disfrutar esta paz.
Nos acostumbramos tanto al ruido, a correr, a responder rápido y a vivir mirando pantallas…
que olvidamos algo muy simple:
La vida también sucede despacio.
Quizá crecer no era llegar más lejos, era esto,
volver a escuchar los pájaros y caminar sin prisa.
Sentarse en la puerta de casa mientras cae el sol, en un pueblo diferente a aquel en el que crecí.
Porque hay una calma que no se compra, una que solo aparece cuando vuelves a los ritmos naturales de la vida.
Y entonces entiendes… que no te faltaba tiempo.
Te faltaba silencio y darte el espacio para, simplemente, parar y recordar.