03/08/2020
Hoy continuamos con el siguiente objetivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020:
Anclar la lactancia materna como una decisión climáticamente inteligente
Una vez entendida la relación entre la alimentación infantil y la salud del planeta es de primera necesidad que todas y todos: madres, familias, personal sanitario, empresas, gobiernos y otros organismos apoyemos y protejamos la lactancia materna como uno de los mejores recursos para frenar el cambio climático.
Como dato importante y muy esclarecedor os puedo decir que por cada bebé amamantado/a durante, solamente, los seis primeros meses, deja de emitirse al ozono alrededor de 100 kg de CO2.
¡Cien kilos!, parece exagerado pero pensad que para alimentar a un niño con leche de fórmula hay que alimentar a los animales que producen la leche base; después, hay que fabricar esa leche formulada, envasarla, transportarla, venderla… Para que se de el biberón necesitaremos fabricar biberones, tetinas, calientabiberones, envases, esterilizadores y un largo etc. de productos cuya fabricación implica más contaminación, por nombrar solo un “pero”.
Y esto con tan solo 6 meses de lactancia. ¿Os imagináis que cada bebé fuera amamantado durante, al menos, los 2 años que aconseja la OMS? Y esto sin hablar de los numerosos beneficios a nivel de salud para madres y bebés. Del enorme ahorro sanitario y social.
Pero para las madres no es tan sencillo. Necesitamos mucho más apoyo de la sociedad, ayuda y orientación de personal cualificado y empático para ayudarnos en nuestras lactancias; necesitamos que exista una conciliación real entre vida personal y laboral; que se nos deje ser madres y cuidar de nuestros hijos personalmente al menos durante los primeros 2 años. Muchos beneficios sociales a cambio de respetar la maternidad y lactancia.