19/01/2026
El contacto piel con piel es uno de los primeros lenguajes entre el bebé y su familia 🤍. Desde los primeros minutos de vida, este gesto sencillo aporta seguridad, regula la temperatura, el ritmo cardíaco y la respiración del recién nacido, y crea un entorno de calma en un momento de gran adaptación.
Sentir el latido, el olor y el calor familiar ayuda al bebé a reconocer que está a salvo. Al mismo tiempo, favorece la liberación de oxitocina, una hormona clave en el vínculo y en el inicio de la lactancia.
Más allá de lo fisiológico, el piel con piel es presencia, tiempo y conexión real. Un contacto que no necesita palabras y que acompaña al bebé mientras empieza a descubrir el mundo desde el lugar más seguro: el cuerpo que lo sostiene.