15/01/2024
Es frecuente ver que las personas se sienten juzgadas en terapia.
Bien puede pasar que al exponer sus vivencias, sus errores, sus fracasos, sus dificultades, sientan que la terapeuta les juzgue. O bien, si este relato va de su hijo, sientan que la terapeuta juzgue a sus hijos y les juzgue a ellos como padres o madres.
¿Y cómo podemos saberlo los profesionales?
Porque ponen mucho empeño en dejar claro cosas como:
☢Aquí donde me ves, en el fondo no soy tan desastre
☢Pero en el fondo tiene muy buen corazón, que lo sé
☢A pesar de todo, no te vayas a hacer una mala imagen de nosotros como familia, que somos muy normales y tenemos mucho amor
Entonces se producen discursos llenos de contradicciones del tipo:
𝗘𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗲́𝗹. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗹𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼, 𝗲𝘀𝗼 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶́𝗿𝘀𝗲𝗹𝗼. 𝗔𝗵𝗼𝗿𝗮, 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗱𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿 𝗮𝘀𝗶́ 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗴𝗿𝗲𝘀𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘃𝗲𝗿𝗯𝗮𝗹 𝘆 𝗳𝗶́𝘀𝗶𝗰𝗮 𝗲𝘀 𝗶𝗻𝘀𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲. 𝗖𝗼𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗶𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗮 𝗱𝗮𝗿𝗹𝗲, 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲. 𝗡𝗼𝘀 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗮 𝗳𝗮𝘁𝗮𝗹 𝘆 𝗻𝗼 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗼 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗳𝗼𝗻𝗱𝗼.
👉Cómo trabajar con esto:
🎁 Ayudar a separar conceptos como (1) el amor (que no se cuestiona) de (2) la conducta manifiesta (que sí es cuestionable)
🎁 Aclarar mucho y muchas veces que solo se trata de un análisis objetivo de los aspectos que generan disfuncionalidad o dolor (en un sentido amplio).
🎁 Ayudar a reconducir la necesidad de proteger de cualquier corrección o análisis, porque la terapeuta está en el mismo equipo, no es la enemiga y su análisis no busca juzgar, reprochar, reprobar, humillar, machacar, etc. Si no hay análisis, no puede haber propuesta de mejora, y sin ella no hay avance.
🎁 Ayudar a escuchar los análisis, sintiendo la incomodidad y a la vez la seguridad del espacio, porque estamos en el mismo equipo.
Y aun con todo, puede haber personas con elevadas resistencias a sentirte parte de su equipo (incluso después de meses y años).