20/03/2026
Conceptos como masticar, digerir o introyectar aparecen como imágenes clave para entender cómo asimilamos —o a veces “tragamos sin cuestionar”— normas, valores y creencias del entorno.
Desde esta perspectiva, el acto de comer deja de ser algo meramente biológico y pasa a ser también un proceso psicológico y relacional.
Alimentarse implica elegir, aceptar, rechazar, poner límites, regular impulsos y responder a necesidades internas. En términos gestálticos, es un proceso de contacto con el entorno que requiere discriminación, conciencia y capacidad de asimilación.
Sin embargo, a pesar de estas intuiciones presentes en los primeros textos de Perls, la alimentación no ha ocupado un lugar central en el desarrollo posterior de la terapia Gestalt. La práctica terapéutica se ha centrado más en la conciencia emocional, el contacto interpersonal o las dinámicas relacionales, dejando en un segundo plano la exploración específica de la experiencia alimentaria.
En los últimos años, algunos profesionales hemos empezado a recuperar esta dimensión, integrando la alimentación dentro del trabajo terapéutico. Entre otras está una servidora que propone abordar la relación con la comida desde una perspectiva de conciencia.
Si te resuena y te apetece profundizar en este proceso, puedes ponerte en contacto conmigo con un mensaje privado.