20/01/2026
Las primeras 24 horas tras una tragedia como la acontecida en Aldamuz son decisivas para la atención psicológica. La intervención se centra en contener, acompañar y reducir el impacto emocional inmediato, creando seguridad y permitiendo la expresión emocional —incluido el llanto— sin forzar procesos.
En España, la creación de los GIPED (Grupos de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres) ha sido clave para profesionalizar esta respuesta. Tal como explica Alfredo Guijarro, fundador de la Asociación Mundial de Psicología de Emergencias (AMPE) y Sedapem, no se trata de “arreglar” el dolor, sino de sostener y prevenir secuelas traumáticas posteriores.
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