08/01/2026
1- LA CURA POR LA PALABRA.
Hacia finales de 1880, en una Viena dominada por el saber médico tradicional, el Dr. Josef Breuer halló un enigma: Bertha Pappenheim. A sus 21 años, ella manifestaba síntomas que desafiaban la mirada orgánica de la época: parálisis parcial, estrabismo ocular, una profunda parafasia que la impulsaba a hablar exclusivamente en inglés, dejando de lado su lengua materna.
Breuer eligió un camino inédito: sentarse junto a su cama y escucharla. En ese espacio, Bertha descubrió que relatar el origen de sus problemas permitía que estos remitieran. Ella misma bautizó este proceso como “Chimney Sweeping” (deshollinado de chimenea): limpiar los afectos para que el síntoma perdiera su razón de ser. Ella misma también denominó a este proceso la Talking Cure (cura por el habla).
El tratamiento reveló una fuerza que superó la capacidad de Breuer. Ante la intensidad del vínculo, Bertha atravesó una pseudociesis (embarazo psicológico) con dolores de parto. Frente a este desborde que comprometía su reputación, Breuer eligió retirarse. Partió hacia Venecia en una “segunda luna de miel” con su esposa, intentando dejar atrás el episodio.
Como señala Michel Silvestre, el psicoanálisis nace porque Sigmund Freud decidió recoger el guante que Breuer arrojó. Donde el médico clínico detectó un escándalo, Freud identificó ese operador clínico fundamental que es la transferencia. Aceptó el desafío y lo utilizó para llevar adelante su trabajo.
Con Bertha Pappenheim se inaugura el lugar de la palabra como eje central del tratamiento. A partir de este encuentro, el cuerpo deja de ser un mapa biológico para convertirse en un territorio de lenguaje. Y la escucha se establece como el camino posible para alcanzar la verdad del sujeto.
*Luis Darío Salamone / Psicoanalista de la EOL