
15/08/2025
*Daṇḍāsana – Postura del Bastón*
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📜 Historia y simbolismo
En sánscrito, daṇḍa significa “bastón” o “vara”, y āsana “postura”.
El bastón, en la tradición yóguica y en muchas culturas, simboliza rectitud, sostén y dirección. Es el apoyo del viajero, el cetro del rey, el báculo del sabio.
En la India antigua, los ermitaños y maestros espirituales solían llevar un bastón como símbolo de disciplina y equilibrio. En yoga, Daṇḍāsana representa el momento en que el practicante se sienta erguido, alineado y firme, como si fuera el bastón mismo que sostiene la energía de su cuerpo.
Es también la postura de partida para muchas otras asanas sentadas, lo que la convierte en el eje o columna central de la práctica en el suelo.
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🧘♂️ Cómo se realiza
1. Siéntate en el suelo con las piernas estiradas hacia adelante y juntas.
2. Apoya las palmas de las manos al lado de las caderas, con los dedos apuntando hacia adelante.
3. Empuja ligeramente el suelo para alargar la columna y abrir el pecho.
4. Mantén las piernas activas, con los talones presionando el suelo y los dedos de los pies apuntando hacia ti.
5. Relaja el cuello y mantén la mirada al frente, respirando de forma natural.
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🌿 Beneficios
Fortalece la musculatura de la espalda y mejora la postura.
Estira isquiotibiales, pantorrillas y tobillos.
Aumenta la conciencia postural y la alineación corporal.
Prepara el cuerpo para otras posturas sentadas y flexiones hacia adelante.
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📖 *Cuento iniciático: “El guardián del bastón”*
En un reino lejano vivía un anciano maestro llamado Devānanda, famoso no por sus batallas ni sus riquezas, sino por un bastón de madera que siempre llevaba consigo.
Un día, un joven discípulo le preguntó:
—“Maestro, ¿por qué siempre camina con ese bastón si puede andar perfectamente?”
El maestro sonrió, lo invitó a sentarse junto a él en el suelo, estiró las piernas y sostuvo el bastón frente a su pecho.
—“Este bastón me recuerda quién soy. Firme como su madera, recto como su forma, pero flexible para adaptarme al camino. No importa si el suelo es pedregoso o llano, el bastón nunca pierde su alineación.”
El joven permaneció en silencio, imitando la postura de su maestro. Pronto sintió cómo su propia columna se erguía, cómo su respiración se hacía más profunda.
Entonces comprendió: el verdadero bastón no era el de madera, sino la propia columna, la estructura que sostiene la vida.