
25/03/2025
Mis manos escuchan con el corazón
En cada encuentro, mis manos se convierten en el puente entre el cuerpo y el alma. No solo tocan, sienten.
No solo alivian, comprenden. Porque más allá de la piel, hay historias, emociones y silencios que buscan ser atendidos.
Cuando aplico quiromasaje, no es solo una técnica, es un lenguaje sin palabras.
Mis manos recorren cada músculo con la sensibilidad de quien sabe que el dolor no siempre es físico.
A veces es el peso de los días, el cansancio del alma, la carga de lo no dicho.
Por eso, mis manos escuchan con el corazón. Perciben tensiones que hablan de preocupaciones, relajan cuerpos que necesitan descanso y ofrecen un espacio donde el bienestar es posible.
Cada presión, cada movimiento, es un mensaje de cuidado y conexión.
Porque sanar no es solo cuestión de músculos y huesos, es también devolver la armonía al ser, recordarle al cuerpo su capacidad de soltar y al corazón su derecho a sentirse ligero.
Cristina Sánchez