03/02/2020
LA HIPNOSIS EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR
El uso de estrategias de sugestión para el alivio del dolor es tan antiguo como el propio ser humano. De hecho, hasta la aparición de los analgésicos y anestésicos químicos generales, el manejo de la sugestión y las expectativas ha sido uno de los medios más empleados para soportar el dolor de muchas de las dolencias o de las intervenciones médicas.
Las primeras referencias al uso de la hipnosis para el alivio del dolor tienen su punto de partida en los trabajos de Franz Anton Mesmer (1734-1815); a lo largo del siglo XIX, varios de sus seguidores informan de la utilización del sueño mesmérico como único anestésico para realizar intervenciones quirúrgicas, como las 345 operaciones de cirugía mayor realizadas en la India por James Esdaile (1808-1859). Por esa misma época, otro médico James Braid (1795-1860) alejándose del controvertido mesmerismo, comenzó a utilizar métodos hipnóticos más similares a los actuales, tanto con sus pacientes como para el alivio de sus propios dolores, empleando el actual nombre de hipnotismo. Con el surgimiento y generalización del uso de los anestésicos químicos, la hipnoanestesia cayó en desuso, aunque la utilización de los métodos hipnóticos para el alivio del dolor no llegó a abandonarse.
No es hasta mediados del siglo XX cuando, dentro del propio ámbito de investigación de la medicina y la psicología, surgen las aportaciones más relevantes en el estudio científico de la hipnosis para el alivio del dolor, encabezadas por el trabajo de los Hilgard: Ernest R. Hilgard, psicólogo e investigador en el campo del aprendizaje humano y Josephine R. Hilgard, psiquiatra e investigadora en el ámbito clínico. Con la creación en 1957 del Laboratorio de la Hipnosis de la Universidad de Stanford, estos autores abrieron el camino para el estudio científico de la hipnosis y su utilización clínica en el tratamiento del dolor en muy diferentes ámbitos y trastornos: las intervenciones odontológicas y quirúrgicas, el dolor de las quemaduras, de cáncer, de las migrañas y un largo etcétera. De las numerosas aportaciones bibliográficas de los Hilgard se va a destacar, por estar publicado en español, el texto titulado "La hipnosis en el alivio del dolor" (Hilgard y Hilgard, 1990). Asimismo, de entre los múltiples trabajos de Milton Erickson, citar un capítulo dedicado a la aplicación de sus métodos hipnóticos al tratamiento del dolor (Erickson, 1982). Y, finalmente, señalar las numerosas publicaciones sobre el tema de Joseph Barber, entre las que destaca, por estar también publicada en español y ser fácilmente accesible, su texto titulado "Tratamiento del dolor mediante hipnosis y sugestión" (Barber, 2000a). Buena parte de los contenidos del presente tema están inspirados en estas publicaciones.
A pesar de la larga historia de utilización de la hipnosis en el tratamiento del dolor, su reconocimiento como una intervención eficaz en la práctica clínica para aliviar el dolor de cáncer y de otros problemas de dolor crónico no se ha producido hasta bien entrados los años 90 (NIH Technology Assessment Panel, 1996). En este sentido, cabe destacar el número monográfico del International Journal of Experimental and Clinical Hipnosis(Volumen 48, número 2) abril de 2000, en el que se exponen las últimas aportaciones en el estudio de la eficacia de la hipnosis clínica. Entre los diferentes trabajos recogidos en este número citaremos primero el trabajo de Lynn y cols. (2000) en él se realiza un resumen de los principales artículos de la monografía, de los que concluye, globalmente, la buena situación de la investigación empírica en hipnosis. En relación con el tratamiento del dolor, citar el meta-análisis realizado por Montgomery y cols. (2000) sobre la eficacia de la analgesia hipnótica en el que, a través de los 18 artículos revisados, se documenta el apoyo empírico de las estrategias hipnóticas para el alivio del dolor y se propone su inclusión en la categoría de "tratamientos bien establecidos".