08/03/2026
Somos todas las que fuimos y todas la que seremos.
No nacimos para encajar.
Nacimos para sentir, crear y transformar.
No somos rivalidad, como pretenden hacernos creer.
Somos espejo, refugio y fuerza.
Somos las que hoy decidimos recordar quiénes somos.
Porque cuando el mundo golpea —y a veces golpea fuerte— aparece algo antiguo y poderoso:
el calor de las otras mujeres.
Las que estuvieron antes.
Las que caminan ahora a tu lado.
Las que todavía no conocemos…
pero que ya son hermanas.
Somos las hijas de mujeres que resistieron.
Las nietas de mujeres que callaron.
Las que ahora decidimos hablar.
Hablar con la voz. Con el cuerpo. Con la risa. Con la verdad.
Sabemos que el mundo intenta separarnos. Compararnos. Enfrentarnos.
Nos amenazan. Nos cuestionan. Nos siguen persiguiendo. Nos exponen. Nos critican. Nos juzgan y condenan en los tribunales de su moral. Nos desacreditan. Nos matan.
Creen ingenuos que así pueden frenarnos, y se aferran a una estrategia que no podrá amedrentarnos.
Porque temen lo que sucede cuando las mujeres despiertan y se hacen una.
Temen el poder sinérgico que somos capaces de crear.
Porque juntas somos medicina.
Y también revolución transformadora que devuelve la luz a un mundo que parece caminar hacia las tinieblas.
Cuando una mujer sana, abre camino.
Cuando una mujer se atreve, abre puertas.
Cuando muchas mujeres se unen…
todo empieza a cambiar.
Somos camino.
Somos presencia y consciencia.
Somos raíces y alas.
Somos ternura feroz, energía subversiva y alquímica.
Somos mujeres que se sostienen.
Que se celebran.
Que se nutren unas a otras.
Por eso hoy venimos a recordarlo con toda nuestra fuerza: No estamos solas.
Nunca lo estuvimos.
Y cuando nos encontramos…somos la furia amorosa e irrefrenable que todo lo puede.
¡Encendamos nuestros fuegos interiores y transformemos el mundo!.
La revolución será feminista o no será.