01/06/2026
Con admiración y respeto a todas y todos los compis que se han presentado recientemente a una OPE, en especial a mis admiradas Carmen .truyols y Tamara
En España está muy arraigada la cultura del funcionariado, enseñan desde muy pronto que conseguir una plaza fija en el sistema público es una de las mayores metas profesionales a las que podemos aspirar.
Pero hay algo que me cuesta dejar de observar.
Miles de profesionales sostienen cada día hospitales, colegios, servicios sociales y administraciones públicas durante años como interinos. El sistema los necesita. Cuenta con ellos. ¡Funciona gracias a ellos!
Y aun así, cuando llega el momento de consolidar esos puestos, muchos deben competir entre sí por un número limitado de plazas, que suele ser mucho menor de lo verdaderamente necesario.
No es una crítica a quienes opositan, al contrario, Admiro profundamente el esfuerzo, la constancia y los sacrificios que hacen tantas personas para lograr estabilidad.
La pregunta que me hago es otra:
¿Por qué una sociedad normaliza que profesionales que ya han demostrado su valía tengan que vivir durante años en la incertidumbre?
¿Por qué seguimos aceptando que la escasez sea la norma cuando las necesidades son permanentes?
Quizá la verdadera reflexión no sea sobre los funcionarios. Quizá sea sobre un sistema que convierte la estabilidad en un premio tan escaso que miles de personas llegan a organizar su vida entera durante años alrededor de conseguirlo.
¿Y si el problema no fueran las personas que buscan seguridad? Que yo sepa, eso es ¡humano!
¿Y si el problema fuera un modelo que necesita que compitamos por esa “seguridad”? Eso es psicológicamente cuestionable.
El bienestar incluye la dimensión social y contextual, necesitamos de esa “seguridad” para sentirnos bien, pero esa seguridad en la actualidad no es real, está cogida con pinzas…
Me interesa conocer tu opinión. ¿Cómo lo ves tú?