08/03/2016
¡Interesantisimo!
PSOAS Y PIRAMIDAL
Los dos músculos que siempre se tratan en los problemas de la región lumbopélvica cuando no son ellos mismos los responsables de los problemas.
El músculo psoas recibe su nombre del griego “psoa” que significa lomo; espacio lateral que corresponde a las cinco vértebras últimas de la columna vertebral hasta el sacro. Comunica la parte inferior del cuerpo con la superior. Es un músculo muy interesante, pues está en contacto con dos partes distintas del cuerpo y que realizan funciones totalmente diferentes. Se ubica en una zona con gran actividad mecánica, por ese motivo casi siempre está en tensión, ya que lo solicitamos con enorme constancia. Su función es la flexión de la cadera y la rotación del fémur, y tiene su origen en la superficie interna de Íleon, la base del sacro y las laterales de los cuerpos vertebrales desde la D12 hasta L5. El psoas ilíaco se inserta en el trocánter menor, que es una pequeña protuberancia que se sitúa en la parte posterior interna del fémur, en la zona superior de ese hueso. Por este motivo debe ser constantemente estirado, juntamente con los músculos aductores. El psoas ilíaco ayuda en la aducción de la pierna al contraerse, pero es parte de los músculos flexores de caderas.
Los psoas se han puesto en tensión por el enderezamiento del hombre; y sus inserciones también son móviles tanto las altas sobre la columna lumbar como las bajas sobre el trocánter menor. Todo ello conduce a estos dos músculos a retracciones y acortamientos fáciles. El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias.
Dicho todo eso, nos damos cuenta de que la actividad de este músculo es frenética. Por este motivo es normal que se encuentre en constante tensión y cuanto más nos olvidamos de él, o cuanto más tiempo tardemos para conocerlo, más se acortará perjudicando de una manera muy significativa nuestro equilibrio y nuestra postura.
Cuando el psoas ilíaco está demasiado acortado en uno de los lados, puede desalinear las vértebras lumbares. El psoas es el principal movilizador de la espalda, las caderas y la pelvis. Es el que impulsa la pierna al caminar y auxilia la rotación externa en la articulación de la cadera. El psoas define la curva natural de la columna y controla la inclinación de la pelvis, uno de los principales elementos de la postura. Con el acortamiento del psoas por motivo de una tensión excesiva innecesaria puede haber desequilibrios en el resto de la estructura corporal, y eso hará que la persona en cuestión, al estar de pie, asuma una posición de hombros curvados y la postura inclinada hacia adelante, y en muchos casos ese cuadro se debe sobre todo a la falta de estiramientos.
Un psoas ilíaco en valgo (casos congénitos - nacimiento) que es cuando hay una deformidad caracterizada por el desvío de la pierna. Las piernas asumen la forma de X., pudiendo ser en las dos o en una de ellas. En casos como estos, cuando la persona está de pie, las rodillas se aproximan la una a la otra y los talones se separan. En situaciones en que el psoas ilíaco es demasiado corto en uno de los lados, se produce una gran compensación muscular generalizada en el cuerpo del sujeto con el objetivo de proporcionar equilibrio para contrarrestar la anomalía ocasionada en el lado afectado. Además de hacer que las piernas se arqueen y que las rodillas se unan, esa compensación también puede ser la causa de los pies planos. Puede también ser el responsable de numerosos desarreglos como dolor, tensión y rigidez de la columna, debilidad en los tobillos, etc. En casos como estos es normal la aparición de las famosas “pubalgias”
Teniendo en cuenta sus grandes aponeurosis, son los músculos de drenaje de las cavidades abdominal y pélvica. Se encuentran así muy a menudo en un pequeño estado inflamatorio (psoitis).
Un psoas disfuncional, la presión que puede realizar sobre los nervios cercanos, puede hacernos sentir un dolor muy molesto que se puede irradiar desde la parte delantera del muslo, la cadera y llegar hasta la espalda baja. Los problemas del psoas, pueden ser los responsables de dolor de espalda (similar a problemas del nervio ciático), ingle y muslo
Como la aponeurosis está adherida a la arcada crural, el psoas no se puede palpar a este nivel. Un psoas en retracción o ligeramente inflamado está tenso y generalmente duele o por lo menos está muy sensible.
Los piramidales han sido igualmente alterados por el enderezamiento humano. Están destinados a equilibrar las rotaciones coxofemorales. La verticalidad pélvica los ha convertido en estabilizadores de la anteversión, insuficientemente protegida por los músculos glúteos mayores. Esta hipersolicitación anormal constituye igualmente una fuente de retracciones y contracciones de estos dos músculos unidos en su nueva función.
El piramidal es un músculo profundo dentro de la región de la cadera y los glúteos. Tiene su origen en la zona media de la cara anterior del sacro. Sale de la pelvis por el agujero sacrociático mayor y desde ahí se dirige hacia abajo por debajo del glúteo. Se inserta en la fosita digital de la punta del trocánter mayor. Es por tanto un músculo horizontal que discurre por encima del agujero ciático y está en contacto íntimo con la salida del nervio ciático por la parte superior del muslo.
Solo se puede palpar a nivel de su tendón externo, de su inserción en la cara posterior del trocánter mayor. La tensión y la sensibilidad del tendón se perciben fácilmente a este nivel.
Cuando la cadera está en extensión su función es rotador externo sin embargo, con la articulación de la cadera flexionada el músculo se convierte en abductor del fémur.
El nervio ciático desciende por el glúteo, este atraviesa el músculo piramidal, este músculo es muy fuerte y cuando se contrae produce un estrangulamiento del nervio ciático produciendo los mismos síntomas que una ciática por hernia discal, tanto que en ocasiones llegan a confundirse. En algunas ocasiones el nervio ciático puede pasar tanto por debajo como por encima, en el caso de que pase por debajo hay más riesgo de sufrir ciáticas.
El acortamiento o contractura de este músculo se puede producir por sobrecarga, correr, cambios de dirección, actividades con soporte de peso, vida sedentaria… insuficiencias biomecánicas o traumatismos…. Generalmente esta tensión o contractura del piramidal es mantenida por una contracción del glúteo, ocasionando así una “falsa ciática” o ciatálgia que a diferencia de la ciática se nota sensibilidad en una zona en concreto o como electricidad en el glúteo pero siempre en una zona muy puntual.
Todas las tensiones del final de la columna se transmiten hacia las piernas a través de la pelvis y la cadera, y es aquí donde tiene protagonismo el músculo piriforme. En posición de pie este músculo rota la cadera hacia afuera y separa el muslo del centro del cuerpo, por lo que una excesiva tensión de la columna puede sobrecargar su base. En posición erecta o de pie este músculo rota la cadera hacia afuera y separa el muslo del centro del cuerpo, por lo que una excesiva tensión de la columna puede sobrecargar su base, el hueso sacro que es como “los cimientos” del raquis.
Si el sacro no se acompasa convenientemente con la pelvis, el ilíaco de cada lado, sucede que en cada zancada o paso se bloque la articulación sacroilíaca y ello tensa en exceso el piramidal
Por tanto el destrozo biomecánico que puede producir el piramidal, aunque sea pequeño de tamaño y escondido en los atlas de anatomía, es digno de tener en cuenta. Pero hay algo más importante aún por considerar en el recuerdo anatómico y biomecánico de este músculo: por debajo y a veces a su través pasa el nervio ciático con un calibre cercano al centímetro.
El excesivo de tono o “contractura” de este músculo puede rozar, presionar e incluso comprimir la salida del nervio ciático por el agujero obturador de la pelvis. Esto ocasiona una falsa ciática.
Lo que se nota es molestia en nalga y muslo posterior, que puede llegar a la región poplítea (detrás de la rodilla), nunca pasando pierna abajo, lo que distingue este cuadro del de una verdadera lumbociática.
Las sensaciones de acorchamiento o ligero dolorimiento a lo largo del muslo nos deben poner sobre la pista, así como el aumento de los síntomas al sentarnos largo rato o al ir en el coche, pues comprimimos aún más la salida del nervio.
Si la afectación lumbar atañe al disco intervertebral o al pinzamiento articular de las vértebras, o síndrome de las facetas, se suelen extender estos síntomas hasta incluso el pie y los dedos, o el talón, lo cual nos hace pensar en una verdadera ciática.
Cuando se está iniciando una contractura del piramidal se percibe una molestia, más frecuente con el músculo en frío, que se agrava cuando se recoge mucho la pierna al correr. Se nota como una especie de punzada en el mismo centro del glúteo, con o sin afectación de la espalda baja lumbar. Cuando pasan unos cuantos días esa molestia se fija en las nalgas con carácter quemante o punzante, y de forma más diferida en los músculos paravertebrales lumbares de ese lado.
A los pocos días ya no sólo duele al principio sino durante el día. A veces queda ese dolor sordo en el glúteo durante.
Las pruebas radiográficas no revelan nada raro. Los estudios de conducción nerviosa del ciático no están especialmente comprometidos. Pero, a la palpación, encontramos invariablemente una gran contractura que recorre de dentro a afuera y en oblicuo la nalga de un lado, y hay un “punto gatillo” desencadenante de los síntomas, en el centro del glúteo, justo donde está comprimido momentáneamente el nervio ciático.
Así cuando se realiza el test de los rotadores externos de cadera estos están muy limitados, justo al contrario que los rotadores internos (sus antagonistas) que dan un recorrido excesivo sin molestia ninguna. Cuando se llevan cabo pruebas musculotendinosas resistidas son negativas, lo cual descarta que se trate de algún tipo de tendinitis. Igualmente se descartan las bursitis de cadera por palpación y por qué éstas se localizan justo en la cadera y no en el centro de la nalga o en el muslo posterior. Con los conocimientos osteopáticos oportunos se explorará el hueso sacro y se encontrará un ligero desplazamiento en torsión con bloqueo de la articulación sacroilíaca, lo cual facilita la excesiva tensión del piramidal. Si se observamos los pies del paciente cuando está tumbado boca arriba, suele tener el pie del lado afectado más rotado hacia fuera, como corresponde a un hipertono de un músculo rotador externo de la cadera como es el piramidal.
Debido a la fuerte contracción del músculo piramidal se puede observar en el paciente una falsa pierna corta provocada por la rotación externa de la cadera (el acortamiento de la pierna provoca adaptaciones en el resto del cuerpo).