23/02/2026
Hoy me he enterado de que ha fallecido quien fue presidente de la universidad donde estudié quiropráctica en Atlanta.
Cuando yo me fui allí, no conocía la quiropráctica. Ni siquiera me había ajustado nunca. Me fui casi sin saber dónde me metía.
Recuerdo perfectamente el primer día, en la orientación. Ese primer speech de bienvenida a los estudiantes. Él habló… y sentí algo muy difícil de explicar. Tan claro, tan profundo, que llamé a casa y le dije a mi madre: “Ama, estoy en casa”.
Supe que había tomado la decisión correcta.
Con el tiempo, escucharle se convirtió en una inspiración constante. Su visión, su forma de hablar de la quiropráctica y del impacto que podíamos tener en el mundo marcaron mi camino. Le debo mucho.
Hace no muchos años tuve la oportunidad de decírselo en un congreso en Europa. Probablemente se lo habían dicho miles de personas antes que yo. Porque su impacto no fue pequeño. Fue multiplicador. Cada quiropráctico formado, cada vida tocada… millones de personas alcanzadas a través de esa visión.
Pero aun así, qué importante es decirlo.
Gracias.
Y gracias a todos los mentores que, a veces sin saberlo, nos ayudan a encontrar nuestro lugar en el mundo.
No dejemos de decirlo.