13/01/2026
“Vivimos tan llenos, tan sobrecargados, que casi no nos queda espacio para tratarnos con cariño.
Y sin darnos cuenta, empezamos a relacionarnos desde la prisa, desde el cansancio… desde la distancia.
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En las conversaciones saltan chispas.
En los gestos aparece dureza.
Y lo que sentimos como violencia no siempre viene de mala intención… sino de que todos vamos al límite.
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El que habla brusco está saturado.
Y el que lo recibe, también.
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Es como si chocaran dos mundos agotados, incapaces de ponerse en el lugar del otro… simplemente porque no tienen aire ni para sí mismos.
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Quizá el síntoma de esta sociedad no es que seamos peores personas.
Es que estamos demasiado llenos para acercarnos con humanidad.
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Y por eso, más que nunca, necesitamos un respiro…
para ver al otro como lo que es: un ser humano intentando sostenerse, igual que tú.