26/11/2025
Durante demasiado tiempo nos enseñaron que la rabia en las mujeres era exageración, histeria, descontrol. Que había que silenciarla, tragarla, transformarla en culpa o en tristeza. Pero la rabia no vino a romperme, vino a avisarme.
💜 Mi rabia apareció cuando algo no era justo.
Cuando mis límites eran traspasados.
Cuando mi cuerpo decía basta aunque mi mente dudara.
Desde una mirada integradora, la rabia no es el problema. El problema es no poder escucharla. Porque la rabia sana es una emoción protectora, una energía que señala peligro, que nos devuelve al centro y nos recuerda nuestra dignidad.
Agradezco a quienes me enseñaron que no había que apagarla, sino entenderla, sostenerla y darle dirección.
Que la rabia no destruye cuando se valida, sino que repara.
Que puede convertirse en límite, en claridad, en elección. 🙅♀️
Hoy honro mi rabia como parte de mi historia, de mi proceso y de mi recuperación.
Porque gracias a ella pude salir de lugares donde no me merecía estar.
Y porque en una sociedad que nos quiere dóciles, la rabia consciente también es resistencia.