25/02/2026
Cuando hablamos de que un músculo “se pone rígido”, en realidad estamos describiendo un proceso fisiológico muy interesante 👇
🧠 1. Contracción sostenida de las fibras
El músculo se contrae gracias a la interacción entre actina y miosina, activada por el calcio. Si por estrés, sobrecarga o mala postura el músculo mantiene impulsos nerviosos constantes, las fibras permanecen parcialmente contraídas más tiempo del debido. Esa contracción mantenida aumenta la sensación de dureza.
⚡ 2. Alteración en el flujo sanguíneo
Cuando un músculo está contraído de forma prolongada, comprime sus propios vasos sanguíneos. Esto reduce el aporte de oxígeno y dificulta la eliminación de metabolitos como el lactato y los iones de hidrógeno. El resultado: más fatiga y más rigidez.
🔥 3. Acumulación de tensión neuromuscular
El sistema nervioso también influye. El estrés activa el sistema simpático, aumentando el tono muscular basal. Por eso el cuello y los hombros se tensan cuando estamos bajo presión.
🧬 4. Cambios en el tejido conectivo
Si la sobrecarga es repetida, la fascia y el tejido conectivo pueden perder elasticidad, haciendo que el músculo se perciba más duro incluso en reposo.
La fisioterapia ha demostrado tener numerosas técnicas de tratamiento con las que devolver al músculo ha su estado natural.
Por otro lado, tenemos que diferenciar las personas que la aparece esta “rigidez” muscular puntualmente de la persona que va cada poco tiempo al fisioterapeuta por esta clase de patología.
En personas que le aparece de forma puntual, la fisioterapia puede ser un gran aliado. Por otro lado, el personas que van de manera recurrente, deberemos de enseñar a la persona de cómo a través del entrenamiento de fuerza y la adaptación de cargas en función del dolor como resolveremos la patología.
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