19/07/2025
El secreto de por qué un beso en el cuello puede sentirse tan intensamente placentero.
En el centro de la imagen destaca el músculo esternocleidomastoideo (ECM), ese que muchos no saben cómo se llama, pero todos han sentido palpitar alguna vez cuando el contacto es el adecuado.
¿La razón? No es solo romántica. Es completamente anatómica y neurofisiológica:
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1. Está lleno de terminaciones nerviosas
Este músculo está inervado por el nervio accesorio (XI par craneal) y fibras sensitivas de C2 y C3 del plexo cervical, lo que lo convierte en una zona altamente sensible al tacto, a la presión y a la temperatura.
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2. Muy cerca de zonas erógenas clave
El cuello está repleto de fibras del sistema somatosensorial. Cuando lo tocan suavemente, el cuerpo puede liberar dopamina y oxitocina, sustancias asociadas al placer, el apego y la atracción.
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3. Puede activar el sistema parasimpático
Un roce suave o un beso lento puede estimular el sistema nervioso autónomo, promoviendo la relajación y una conexión emocional profunda gracias a la liberación de endorfinas.
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4. Es una región cálida y muy vascularizada
Por debajo del ECM pasan la arteria carótida y la vena yugular, grandes vasos que aumentan la temperatura local. La piel del cuello es delgada y muy receptiva, lo que la convierte en un epicentro de sensaciones.
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Lo que ves como una caricia… tu sistema nervioso lo interpreta como una sinfonía bioquímica de emociones.
Porque la anatomía también tiene su lado poético.