
18/08/2025
Te voy a ahorrar una recaída emocional:
1) No vuelvas a escribirle. No es orgullo, es dignidad. Si alguien te hace sentir que estás estorbando, créelo. No necesitas rogarle a nadie que te quiera, que te respete, ni que te elija. Tu valor no depende de la atención de alguien que no sabe lo que tiene.
2) A veces no es que estés confundido, es que ya sabes la verdad, pero no quieres aceptarla. Te estás aferrando a lo que pudo ser, no a lo que fue y eso también duele. Pero una cosa está clara: no puedes construir un futuro sano sobre una fantasía que sólo tú alimentas.
3) Lo que te rompió no fue el final, fue la forma en la que te trató cuando ya no le servías. Esa indiferencia que dolía más que un "ya no te quiero". Eso es lo que tienes que recordar cuando te entren ganas de volver. No te hagas eso otra vez. Cuidarte también es alejarte de lo que te apaga.
4) No estás exagerando, te dolió porque te importaba, te hirió porque te importaba, no fue justo, no supiste poner límites a tiempo, lo cual no te hace débil te hace ser humano y ahora que lo sabes... ¡¡Lo que permites repites!!
5) Te soltó como si nada y tú estás aquí haciéndote pedazos por alguien que ni se detuvo en mirar atrás. Déjalo ir. No intentes entender a quien no te entendió cuando más lo necesitabas... ¡No te vuelvas a abandonar a ti mismo por nadie!
6) No fue tu culpa tener esos pensamientos profundos. No fue tu error por entregarte con el corazón limpio. Tú no perdiste a alguien que merecía la pena, la otra persona perdió a alguien real.
7) No te aferres a lo que ya no existe solo porque una vez te hizo feliz. Recuerda que esa felicidad también tuvo condiciones y vacíos. No todo lo que brilla fue bueno y no todo lo que terminó fue pérdida. A veces, soltar es la manera más valiente de salvarte.
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