27/01/2026
En VITEI trabajamos con los más peques de la forma más divertida posible: jugando, creando, moviéndonos, pintando… porque para ellos aprender sobre emociones puede ser de lo más divertido.
Y hay algo que siempre está: la facilidad que tienen para el “NO”. Un “no” limpio, claro, sin culpa. También para expresar lo que sienten: “estoy triste”, “me da rabia”, “tengo miedo”, “no me gusta”.
Lo curioso es que muchas veces… eso se va perdiendo.
No por crecer, sino por lo que van aprendiendo en el camino: que hay emociones que “molestan”, que llorar es “exagerar”, que enfadarse está “mal”, que poner límites es “ser egoísta”, que decir lo que piensas puede traer consecuencias.
Y entonces empieza el entrenamiento silencioso: agradar, aguantar, callar, adaptarse. Hasta que un día, ya de mayores, cuesta muchísimo hacer algo tan simple como decir: “esto no me viene bien”, “no quiero”, “necesito ayuda”, “me dolió”. Por eso, la gestión emocional no es controlarse ni reprimirse. Es escucharse, ponerle nombre a lo que pasa por dentro, regularse y aprender límites sanos. En terapia (y en prevención) hacemos algo muy valioso: devolver permiso.
•Permiso para sentir.
•Permiso para expresarse.
•Permiso para decir “no” con respeto.
•Permiso para ocupar espacio sin culpa.
Porque un niño/a que aprende a validarse y a poner límites… tiene muchas más probabilidades de convertirse en un adulto que no se pierde por agradar.
💜 En VITEI acompañamos este proceso con juego, vínculo y herramientas reales.