15/11/2025
Cuando una madre se dedica por completo a su hijo y deja de lado todas las demás partes de su vida —su relación de pareja, sus intereses personales, su mundo social— puede producirse un efecto que, aunque no se hace con mala intención, termina siendo asfixiante para el niño o adolescente.
Autores como Recalcati explican que, cuando la madre se “absorbe” totalmente en el rol materno, el hijo pasa a ocupar todo su mundo emocional.
Entonces el niño siente que debe estar siempre presente para su madre.
La relación se vuelve demasiado intensa, sin espacios saludables.
El niño percibe que la madre no desea nada más ni a nadie más.
En estas circunstancias, la madre deja de mostrarse como persona con vida propia y su deseo queda completamente centrado en el hijo. Esto, aunque parezca amor absoluto, puede colocar una carga enorme sobre él o ella…
*El niño siente que no puede separarse*
No puede explorar el mundo, equivocarse, alejarse un poco o tener experiencias propias sin sentir culpa o miedo. La relación termina limitando su crecimiento, su autonomía y su identidad.
Es como si el hijo pensara inconscientemente:
“Si me separo, mi madre se queda sin nada.”
Por eso, la separación —un proceso natural y necesario para crecer— se vuelveNo puede explorar el mundo, equivocarse, alejarse un poco o tener experiencias propias sin sentir culpa o miedo. La relación termina limitando su crecimiento, su autonomía y su identidad.
Es como si el hijo pensara inconscientemente:
“Si me separo, mi madre se queda sin nada.”
Por eso, la separación (un proceso natural y necesario para crecer) se vuelve muy difícil o incluso IMPOSIBLE.