02/03/2026
Todos somos susceptibles a caer en adicciones, pero también tenemos la fortaleza para superarlas. Las adicciones van más allá del consumo de sustancias, extendiéndose hacia distintas áreas de nuestra vida como el trabajo, las relaciones o incluso actividades cotidianas. El núcleo de todas estas dependencias radica en nuestra vida emocional, siendo un reflejo de cómo enfrentamos o evadimos los desafíos y sentimientos que se nos presentan.
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Cuando se trata de adicción, lo que está en juego es mucho más que un simple hábito. Se trata de cómo nos sentimos con nosotros mismos y cómo gestionamos nuestras emociones. Una autoestima deteriorada puede hacer que las personas se sientan incapaces de enfrentar los desafíos de la vida sin recurrir a sustancias o comportamientos adictivos.
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La autoestima, según la psicología, es la medida en que nos consideramos aptos para enfrentar los desafíos básicos de la vida y sentirnos dignos de felicidad. Cuando la autoestima es baja, es más probable que los individuos desarrollen pensamientos adictivos como una forma de escapar de las emociones desagradables como la culpa, el dolor, el miedo o la ira.
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