17/12/2025
En Navidad comemos distinto, picamos más y cambiamos rutinas.
Y aunque es normal, estos días son un pequeño reto para la boca: más azúcar, más acidez y más tiempo entre comidas.
No hace falta obsesionarse, solo tener presente una cosa: la boca agradece que no lo dejemos “para luego”.
Un cepillado después de las comidas, usar agua para arrastrar restos y no olvidarse del hilo dental por la noche ya marcan diferencia.
Son gestos simples que mantienen la boca tranquila en unas semanas donde todo se desordena un poco.
Disfruta las fiestas, pero sin dejar de cuidarte.