15/04/2026
Cuando empezamos a llegar pacientes contando cambios en la regla después de la vacuna COVID, la conversación era bastante parecida:
“no tiene relación”
“será estrés”
Y ya. Algunas compañeras ginecólogas, por su experiencia personal, nos decían: Lo estamos viendo muchísimo.
A mí eso siempre me chirrió. No porque todo síntoma tenga que ser por la vacuna, sino porque el ciclo menstrual ni siquiera se había mirado en muchos ensayos.
No es que no hubiera efecto.
Es que no se había preguntado.
Ahora hay ya muchos estudios grandes, bien hechos (la mayoria planteados por mujeres), que confirma lo que muchas mujeres llevabamos tiempo diciendo: puede haber cambios menstruales tras la vacunación. Sobre todo sangrados algo más abundantes o variaciones en el ciclo. En la mayoría de los casos, transitorios.
Y lo importante aquí no es el efecto en sí. Que también.
Es el patrón.
Primero no se incluye.
Luego no se reconoce.
Después se estudia. Tarde.
Y en medio, mujeres dudando de su propio cuerpo.
Esto no va de cuestionar las vacunas. Que todos sabemos que salvan vidas.
Va de algo más básico: incluir bien a las mujeres en la investigación desde el principio.
Es algo en lo que me extiendo en todo un capítulo en: Ser mujer es perjudicial para la salud.
Porque cuando empiezas a ver este patrón, ya no lo puedes ignorar.
Y este viernes a las 19:30 lo presentamos en Valencia, en Casa del Libro.
Nos vemos allí. Sin filtros.