28/01/2026
Todo “funciona”. Pero cuando miras con atención, aparecen señales silenciosas:
🔹 Hay que repetir reuniones y correos para que las cosas avancen
🔹 Las prioridades no siempre están claras y los conflictos entre departamentos son recurrentes
🔹 El estrés se ha normalizado
🔹 El equipo cumple… pero cada vez con menos energía e iniciativa
No son fallos individuales.
Son señales de sistema.
Cuando la comunicación no se integra, cuando los roles se difuminan y cuando se vive permanentemente en la urgencia,
el rendimiento empieza a caer sin que nadie sepa muy bien por qué.
El bienestar organizacional no va de “hacer cosas bonitas”.
Va de ordenar el sistema para que las personas puedan rendir mejor.
Porque cuando el sistema está sano,
el talento no se desgasta: se multiplica.
👉 ¿Reconoces alguna de estas señales en tu organización?