03/02/2026
Las palabras abundan. En este preciso instante hay millones de personas conversando.
Hablamos distraídamente. Hablamos en piloto automático. Hablamos para llenar vacíos. Hablamos sin decir nada significativo o nutritivo. Ruido. No nos detenemos ni siquiera a reflexionar en el impacto de nuestras palabras en nosotras mismas y en los demás.
Las palabras tienen poder creador. Construyen o destruyen. Contribuyen a crear tu realidad cotidiana. Las palabras son semillas que florecen desde tu manantial interno.
Hablar, decretar, afirmarte con intención consciente y finalidad nada tiene que ver con la forma en la que te desacreditas y críticas.
Y por eso hoy te propongo que identifiques los mensajes que piensas, te dices a ti y expresas hacia fuera en diversas circunstancias de la vida: cuando te despiertas, cuando vas de camino al trabajo, cuando te miras frente al espejo tras la ducha, cuando te cepillas el pelo y se te cae mucha cantidad, cuando tus hijos están desbordados emocionalmente, cuando la compañera de turno te hace un comentario desafortunado, cuando friegas los platos, cuando te acabas comiendo el paquete de donuts que prometiste no volver a mirar, cuando tu pareja no te ve ni te escucha, cuando quieres cambios pero no los generas, cuando llegas a casa rendida, cuando logras un éxito, cuando quedas con tus amigas, cuando llamas a tu madre...
Detecta tu narrativa interna.
Darnos cuenta de lo que nos decimos y pensamos sobre nosotras, nuestra vida, el mundo...es el primer paso para seguir avanzando.
Puedes tomar una libreta y anotarlo.
Este mes de Febrero daré a luz un cuaderno de trabajo para transformar nuestra narrativa.
¡cómo vamos a ser soberanas de nuestra vida si no llevamos las riendas ni siquiera de lo que nos decimos a nosotras mismas y al universo!
Are you ready?