27/04/2026
Estos días me llevo muchas cosas… pero sobre todo una reflexión.
Hemos llegado a un punto en el que parece que correr 21km es “normal”, que es algo que cualquiera puede hacer… y no.
No es normal.
No es fácil.
Y no todo el mundo está en el mismo punto para hacerlo.
Cada persona tiene su historia, su momento, su trabajo, su cansancio, sus miedos, sus prioridades…
y aun así, decide ponerse unas zapatillas y salir a intentarlo.
Por eso, leer comentarios sobre ritmos, postureo o “lo bien o mal que lo haces” dice más de quien lo escribe… que de quien corre.
Porque quien corre, sabe.
Sabe lo que cuesta entrenar después de un día largo.
Sabe lo que es no tener ganas y aun así salir.
Sabe lo que es enfrentarte a 21km… a tu cabeza, a tu cuerpo… y terminar.
Hoy tengo un poco de resaca emocional.
Del pre, de la carrera… y del post.
De las risas, del esfuerzo, de los nervios, de cruzar meta…
y de todo lo que hemos construido estos meses.
Y sí, estoy orgullosa.
Orgullosa de haber corrido esta media maratón con este grupo
Con personas que llevan meses entrenando juntas (algunas incluso menos)
cada una a su ritmo, con más o menos constancia, pero todas con algo en común: ganas de superarse y de disfrutar el camino.
Porque esto no va de ritmos.
Va de hacerlo.
Va de compartirlo.
Va de sentirlo.
Gracias a todos los que apoyan, animan y suman.
Eso sí tiene valor.
Y quien ha corrido alguna vez… lo sabe.