09/03/2023
Los niños y hombres necesitan urgentemente referentes femeninos. Necesitan saber y reconocer todo lo que las mujeres han hecho y hacen, sus contribuciones, sus ideas, sus descubrimientos, sus opiniones. Necesitan urgentemente darse cuenta de que ni el conocimiento ni la sabiduría ni el activismo ni la política han sido ni pueden ser patrimonio masculino. Solo así podrán interiorizar una idea de sociedad en la que sea impensable la exclusión de las mujeres de los espacios de decisión y poder, donde el menosprecio y la condescendencia hacia las mujeres sea excepción, una sociedad en la que los hombres escuchen, no desde púlpitos sino de igual a igual.
Ellos también necesitan saber que hay muchas maneras de ser mujer, que hay muchas mujeres, y que ninguna está a su servicio, ni físico, ni material ni emocional. Necesitan saber que la independencia no está reñida con la vulnerabilidad, ni la valentía con el miedo, ni la sensibilidad con el coraje o la autonomía.
Me esperanza que mi hijo esté creciendo con las calles llenas de mujeres gritando, pidiendo, quejándose, reivindicando. Me esperanza que sus recuerdos de niñez estén marcados por una huelga feminista, por las conversaciones y planes con amigas y amigos que nos rodean y que empujan con sus ideas y con sus vidas un lugar mejor, por hombres que se esfuerzan por hacer las cosas de otra manera. Me gusta pensar que estamos construyendo algo que ofrecerle también a él, una interpelación como niño y como hombre, pero también un lugar en el que vivir mejor, un feminismo en el que él tiene espacio, futuro y esperanza.
Ana Requena Aguilar.