23/04/2026
A veces pensamos que tenemos un problema porque “no sabemos expresar nuestras emociones”.
Pero en realidad, muchas veces no es una falta de habilidad…
es el resultado de haber crecido en un entorno donde lo emocional no tenía espacio.
Cuando un niño expresa algo y recibe respuestas como:
“no exageres” o “no es para tanto”,
no aprende a regularse… aprende a desconectarse.
Y esa desconexión, que en su momento fue una forma de adaptarse,
de adulto se convierte en dificultad para identificar, expresar o incluso sentir.
Por eso el trabajo terapéutico no es solo “hablar más de lo que sientes”,
sino construir algo mucho más profundo:
un espacio interno donde lo que sientes sí tiene lugar