26/11/2025
“𝗣𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗼𝗺𝗮𝗿 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗳é 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗮𝘀 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗲𝗱𝗶𝗿 𝗰𝗶𝘁𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 𝗮 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿𝗺𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗶𝗰𝘂𝗿𝗮”. “𝗠𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿 𝗶𝗿𝗿𝗲𝗹𝗲𝘃𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗺𝗶𝘀 𝗮𝗺𝗶𝗴𝗼𝘀, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶 𝘆𝗼 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝘁𝗮𝗿𝗲𝗮 𝗺á𝘀 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗹𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿: 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗰𝗵𝗲 𝗮 𝗹𝗮 𝗜𝗧𝗩, 𝗿𝗲𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗿 𝘃𝘂𝗲𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝘃𝗮𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝘁𝗼𝗺𝗮𝗿 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗳é 𝗱𝗲 𝗱𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗱𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗮ñ𝗼𝘀 𝗳𝘂𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗮𝗺𝗶𝗴𝗮𝘀”. ¿Te suenan estos comentarios? 🤔
En la última década, nuestras relaciones de amistad han experimentado un cambio silencioso pero profundo. Aunque seguimos valorando a nuestros amigos, cada vez es más habitual que los encuentros se conviertan en largas sesiones de “ponerse al día”: actualizaciones generales, repasos de los últimos meses, resúmenes de nuestras vidas como si estuviéramos rellenando un informe emocional. A este fenómeno se le ha empezado a llamar 𝐜𝐚𝐭𝐜𝐡-𝐮𝐩 𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐞, una cultura social en la que las amistades se sostienen principalmente a través de encuentros esporádicos destinados a actualizarse, y no tanto a convivir.
Pero ¿𝗾𝘂é 𝗵𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀?.
📌 La complejidad de la vida adulta: a medida que crecemos, las responsabilidades se multiplican: trabajos exigentes, cambios de ciudad, relaciones de pareja, cuidados familiares, búsqueda de estabilidad económica. La logística se vuelve un desafío en sí mismo y ver a los amigos requiere coordinar agendas.
📌 La falsa sensación de conexión digital: las redes sociales y la mensajería instantánea nos ofrecen micro-interacciones constantes que generan la ilusión de cercanía, pero esa presencia digital no sustituye la conversación sincera o el tiempo de calidad.
📌 La filtración de la productividad en nuestra vida personal: como si de una tarea más se tratara los encuentros con las amistades quedan relegados a las últimas posiciones en la lista de tareas, motivo por el cual acostumbramos a escuchar aquello de "no tengo tiempo".
📌Amistades más dispersas: ya sea por los cambios de la etapa vital en la que nos encontramos, migraciones a otras ciudades o países, o distancias marcadas por los trabajos desempeñados, el distanciamiento dificulta poder tener encuentros con mayor asiduidad.
Todos estos motivos, entre otros, han generado ese efecto denominado en el mundo anglosajón "catch-up culture"; cuando la vida ya no se comparte de manera continua, se cuenta. La amistad se vuelve narrativa: actualizaciones, resúmenes, anécdotas seleccionadas, convirtiéndose los encuentros en una especie de “archivo de novedades”, donde lo importante no es tanto pasar tiempo juntos, sino ponerse al corriente.
Para psicólogos y sociólogos este modo de relacionarnos genera una serie de consecuencias negativas, entre las que destacamos:
❌ Relaciones más superficiales: más intercambio informativo que afectivo, perdiéndose complicidad, espontaneidad, humor...
❌ 'Soledad acompañada': aunque técnicamente “sigues siendo amigo” de alguien, emocionalmente se genera un distanciamiento emocional .
❌ Dificultad para pedir ayuda: “no hablamos desde hace meses, ¿cómo le voy a contar esto ahora?”, perdiéndose así la función protectora de las amistades.
❌ Deterioro en los vínculos emocionales: sin convivencia ni interacción regular, la relación puede estar debilitándose sin que nadie lo note. El vínculo se sostiene por la historia de relación, pero se merma por la falta de regularidad de los encuentros.
❌ Normalización del desapego: las amistades pasan a un “modo mantenimiento”, donde nadie espera ni ofrece encuentros de amigos, deteriorándose la red de amistades por su enfriamiento.
𝑬𝒏 𝒖𝒏 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐𝒔 𝒆𝒎𝒑𝒖𝒋𝒂 𝒂 𝒗𝒊𝒗𝒊𝒓 𝒅𝒆𝒑𝒓𝒊𝒔𝒂, 𝒍𝒂 𝒂𝒎𝒊𝒔𝒕𝒂𝒅 𝒔𝒊𝒈𝒖𝒆 𝒔𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝒖𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒄𝒐𝒔 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒂ú𝒏 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒃𝒂𝒋𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒓𝒊𝒕𝒎𝒐. 𝑸𝒖𝒊𝒛á 𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒔𝒂𝒇í𝒐 𝒂𝒄𝒕𝒖𝒂𝒍 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒑𝒐𝒏𝒆𝒓𝒏𝒐𝒔 𝒂𝒍 𝒅í𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒎𝒊𝒕𝒊𝒓𝒏𝒐𝒔 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒂𝒓𝒕𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒅í𝒂𝒔, 𝒂𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆𝒂 𝒆𝒏 𝒑𝒆𝒒𝒖𝒆ñ𝒂𝒔 𝒅𝒐𝒔𝒊𝒔.
https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html
𝐰𝐰𝐰.𝐩𝐬𝐢𝐜𝐨𝐬𝐚𝐥𝐮𝐝𝐡𝐞𝐫𝐫𝐞𝐫𝐚.𝐞𝐬
𝑫𝒆𝒔𝒅𝒆 2011 𝑪𝑼𝑰𝑫𝑨𝑵𝑫𝑶 𝑫𝑬 𝑻𝑰!!!
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☎Fco. Javier Quiles (Psicólogo Adultos):617158360
☎Maribel Quiles (Psicóloga Infantil y Adolescencia): 693910531
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En la era de la hiperproductividad, las amistades adultas son cada vez más proyectos que se programan y se mantienen a base de actualizaciones periódicas