Silvia Abad Psicóloga

Silvia Abad Psicóloga Servicios de atención psicológica presencial u online, para niños, adolescentes y adultos. Atención individual, familiar o de pareja.

Evaluación, asesoramiento y acompañamiento en su búsqueda del bienestar.

Si alguna vez te has lavado la cara con agua fría para “espabilarte”, no era casualidad. Y quizá también hayas notado qu...
16/04/2026

Si alguna vez te has lavado la cara con agua fría para “espabilarte”, no era casualidad. 
Y quizá también hayas notado que, en momentos de ansiedad intensa, el agua fría te ha ayudado a frenar esa sensación de desborde. 
Aunque pueda parecer contradictorio, tiene sentido. 

La temperatura es una vía rápida de regulación porque nuestro sistema nervioso no sólo responde a lo que pensamos, sino, sobre todo, a lo que el cuerpo experimenta. 

Cuando sientas que todo va demasiado rápido, estás con ansiedad o percibas a tu cuerpo acelerado, el contacto con agua fría en la cara, las mejillas o la nuca, puede ayudarte activando una señal fisiológica clara en tu organismo que le ayudará a salir de ese exceso de activación haciendo que disminuya ligeramente el ritmo cardíaco y propiciando que la respuesta de alarma en la que te encuentras, pierda intensidad.  

Si bien, hay momentos en los que el problema no es sentir "ir demasiado rápido", sino notarte sin energía o sin agarre interno. Momentos en los que lo que necesitas no es calmarte, sino sentir sostén.  
En estados de tristeza, cansancio emocional o sensación de fragilidad o vacío, el calor suave puede resultar especialmente regulador: una manta sobre los hombros, una ducha templada o una fuente de calor en el pecho o el abdomen pueden ayudarte. 
El sistema nervioso asocia el calor con protección y descanso y cuando esa señal aparece, la desregulación empieza a disminuir y el cuerpo se apacigua poco a poco, reconociendo el calor como contexto seguro. 

Así, en ambos estados (sobreactivación o hipoactivación) y sin apenas esfuerzo, se abrirá un primer espacio y margen de calma en tu organismo en el que seguir ahondando para reconquistar tu serenidad. 

Ya ves que regularnos no tiene porque suponer cosas complejas, ni siquiera perfectas...  
Lograr ayudarnos a mejorar nuestro estado, por poco que sea, siempre es bien.

“El descanso del guerrero” suena épico, pero también es una trampa.  En consulta ocurre con frecuencia que llegan person...
01/04/2026

“El descanso del guerrero” suena épico, pero también es una trampa. 

En consulta ocurre con frecuencia que llegan personas muy cansadas que aún dudan de si “les toca” parar, que se piden poder haber hecho y seguir haciendo más, aguantado más, llegado más lejos...  

Nos han enseñado que hay que darlo todo, aguantar, rendir, apretar los dientes. Y sólo entonces, cuando ya no puedes más, parece que el descanso sea lícito y esté justificado. Como si parar antes fuese debilidad. Como si no hubieras “hecho lo suficiente” para merecerlo. 
Y ahí es donde algo no encaja. Porque si el descanso sólo aparece cuando ya estás al límite, no es descanso, es reparación. 

El cuerpo no debería ser un campo de batalla. Ni la vida una guerra constante. 
Bajar el ritmo sin una crisis de fondo, es válido y necesario. 

Sé que no es fácil, porque va bastante en contra de lo que hemos aprendido y de lo que nos han enseñado, pero no:  
No hace falta romperse para parar. 
No hace falta agotarse para validar lo que haces. 
No hace falta vivir en modo supervivencia para ser digno de descanso. 

El descanso no es una recompensa. Es una necesidad, una forma de cuidado, de prevención y de respeto hacia ti. 

Habrá momentos en los que parar no sea posible. O no del todo. 
Etapas que exigen, que aprietan, que no dejan mucho margen. 
Y no se trata de negar esa realidad. Pero sí de no convertir ese sobreesfuerzo sostenido en norma. 
No todo descanso tiene que ser heroico o, al menos, no debería. 

(Imagen: )

A veces no es lo que nos pasa lo que más pesa, sino cómo lo nombramos.  Cuando usamos el "soy" para hablar de momentos, ...
05/03/2026

A veces no es lo que nos pasa lo que más pesa, sino cómo lo nombramos. 

Cuando usamos el "soy" para hablar de momentos, emociones o dificultades, empezamos a creer que eso nos define, que habla de nosotras. 
Y no. Puede que nos describa por un rato, pero no nos encierra para siempre. 

El lenguaje no es solo comunicación, 
también es identidad, mirada y cuidado. 

Quizá no seas “así”. 
Quizá solo estés atravesando algo. 

Y tú, ¿ya cuidas cómo expresarte? 
¿Describes o interpretas?

Esta es mi primera aparición por aquí este 2026. No hay un motivo exclusivo ni tampoco de peso. Simplemente me he dedica...
04/02/2026

Esta es mi primera aparición por aquí este 2026. No hay un motivo exclusivo ni tampoco de peso. Simplemente me he dedicado a bailar el día a día y el son no me ha traído por estos lares. 
Sin más, me he dejado llevar, he ido fluyendo con lo que pasaba al otro lado de la pantalla... 
Observar esto me ha ayudado a decidirme por la propuesta que hoy te comparto dentro de este hilo conductor sobre las estrategias de regulación emocional de las que llevo hablándote algún tiempo. 

Hoy te hablo de la posibilidad de regular nuestro sistema nervioso permitiendo a nuestro cuerpo dejarse llevar por la música, fluir con ella, moviéndonos según lo que ésta nos haga sentir. 

No se trata de aprender pasos, ni de entrenar una coreografía perfecta, sino de escuchar nuestro cuerpo, responder a lo que sentimos y permitirnos expresar esas emociones de manera libre y respetuosa al ritmo de la música. 

La ciencia respalda esta conexión: estudios en psicología y neurociencia muestran que el movimiento corporal y la música activan sistemas cerebrales relacionados con la emoción, reducen el estrés y regulan nuestro estado de ánimo.  
Movernos al ritmo de la música aumenta la liberación de endorfinas, disminuye el cortisol (la hormona del estrés) y nos ayuda a procesar emociones difíciles, canalizándolas de manera saludable. 

Además, la fluidez que requiere este tipo de movimiento es en sí misma un acto regulador. Nos invita a soltar tensiones, a responder de manera espontánea y a reconectar con nuestra intuición corporal. En otras palabras, nos enseña a acompañarnos emocionalmente, a sentir sin juicio y a equilibrarnos desde dentro hacia afuera. 

Fluir con la música y con nuestro cuerpo es, por tanto, un ejercicio simple pero poderoso: un recordatorio de que nuestras emociones necesitan ser escuchadas, sentidas y liberadas, y que nuestro cuerpo puede ser un aliado fundamental en esa regulación. 

¿Te animas a probar cómo te hace sentir el dejarte llevar por la música?

En este año que hoy cerramos, he vivido, escuchado o acompañado historias que han hecho que un escalofrío recorriera mi ...
31/12/2025

En este año que hoy cerramos, he vivido, escuchado o acompañado historias que han hecho que un escalofrío recorriera mi cuerpo, que el bello de mi piel se erizara, que me quedara sin respiración por momentos, que mi sueño se alterara, que me han inspirado, pillado por sorpresa y dejado sin palabras... 
Y nada de eso ha sido bonito o feo todo el tiempo. 

Han sido procesos, propios o ajenos, profundamente humanos ❤️ 

Haya sido como haya sido tu año (luminoso, oscuro, caótico, tranquilo, o todo a la vez), lo que has sentido tiene valor. No hace falta que haya sido “productivo”, “bonito”, “ejemplar”, o "transformador" para ser digno y merecer respeto. 

Te deseo un sereno cierre de año y un 2026 amable contigo, en el que el amor acompañe todo lo que vivas. Que de eso, no nos falte nunca ♥️

Que estas fiestas sean como un árbol lleno de luces: que iluminen los momentos de calma y alegría en vuestra vida, inclu...
24/12/2025

Que estas fiestas sean como un árbol lleno de luces: que iluminen los momentos de calma y alegría en vuestra vida, incluso en medio de la rutina o de las dificultades. 

Que los villancicos nos recuerden que nuestras emociones tienen ritmo propio: a veces alegres, otras pausadas; y que está bien escucharlas y conectar con ellas, tanto como con los demás, respetando cada forma de vivir estas fechas. 

Que los regalos sean metáforas de los pequeños cuidados diarios: una palabra amable, un descanso merecido, un instante para respirar.  

Y que los encuentros, con familiares, amigos o con nosotros mismos, nos recuerden que compartir emociones y abrazos, o simplemente darnos espacio para sentir, también es un regalo para nuestra mente y corazón.  

Que estas fiestas os llenen de momentos cálidos, de luz interna y de paz, y que cada día del año que viene traiga un poquito más de bienestar y serenidad. 

Feliz Navidad ♥️ 

(Imagen: )

En el post anterior hablábamos de cómo algo tan pequeño como llevar la atención al cuerpo puede sacarnos, aunque sea por...
22/12/2025

En el post anterior hablábamos de cómo algo tan pequeño como llevar la atención al cuerpo puede sacarnos, aunque sea por un instante, del piloto automático mental. De cómo notar una sensación concreta nos devuelve al presente cuando la mente se va al pasado, al futuro o entra en bucle.
Hoy quiero extenderme en eso un poco más.
Porque ese gesto sencillo no es solo una forma de “estar más presentes”, es una vía directa de regulación emocional.

Cuando una emoción se activa, lo primero que suele dispararse no es el pensamiento, sino el cuerpo. La respiración cambia, la musculatura se tensa o se apaga, el ritmo interno se acelera o se enlentece. Después, la mente intenta explicar lo que ocurre, ponerle palabras, encontrarle sentido. Y muchas veces, sin darnos cuenta, ese intento de explicación mantiene o intensifica la activación.

Por eso, regular no siempre significa entender. A veces significa volver a un punto estable desde el que poder sostener lo que sentimos.
Ahí es donde entran los anclajes corporales, la propuesta de regulación emocional que quiero compartirte hoy.
No son técnicas complejas, ni recursos para “quitar” emociones, sino lugares seguros a los que regresar cuando todo se mueve y que se encuentran precisamente en nuestro propio cuerpo.
Notar la posición de la lengua dentro de la boca, sentir el aire entrando y saliendo, percibir el peso del cuerpo apoyado en el suelo o en la silla... Todas ellas experiencias simples, concretas, que no requieren esfuerzo mental y que le recuerdan al sistema nervioso que hay un aquí y un ahora que no es amenazante.

Cuando llevamos la atención a una sensación corporal, la mente deja de girar alrededor de la emoción y la emoción deja de crecer alimentada por ese giro constante. No desaparece, pero cambia la forma en la que la habitamos. Pasamos de estar dentro del torbellino a apoyarnos en algo firme mientras pasa.

✍🏼 Continúa en comentarios

¿Jugamos?  Desliza y sigue las indicaciones del carrusel.  Cuando acabes, vuelve aquí y sigue leyendo ☺️    ¿Qué te ha p...
19/12/2025

¿Jugamos?
Desliza y sigue las indicaciones del carrusel.
Cuando acabes, vuelve aquí y sigue leyendo ☺️

¿Qué te ha parecido este pequeño juego?
Es un ejercicio mínimo, inocente, pero que facilita el poder compartir contigo el mensaje importante que hay detrás de él y que, habiendo vivido en tus carnes la experiencia, será más probable que recuerdes.

- La primera invitación a pensar sobre qué comiste ayer ha hecho que tu mente fuese al archivo del pasado y trajese la respuesta sin demasiado esfuerzo, fácil, casi en automático.

- La segunda, en la que tenías que tomar consciencia de la posición de tu lengua dentro de tu boca, seguramente era algo que ni estabas notando hasta que te lo he mencionado.

¿Y cuál es el sentido que tiene este pequeño “juego”?
Ambas consignas eran sencillas, pero activan lugares muy distintos de tu atención:
La primera pone en marcha la memoria, la mente que recuerda, analiza y se mueve por narrativas.
La segunda activa la presencia, porque la posición de tu lengua no puede pensarse: solo puede sentirse.

Este contraste muestra algo clave: vivimos en nuestra mente. Pasamos gran parte del día funcionando en automático, entre recuerdos del pasado y anticipaciones del futuro, mientras lo que ocurre en nuestro cuerpo, aquí y ahora, queda fuera del radar.

Y todo ello, tiene que ver, y mucho, con esa rumia que a veces nos atrapa. ¿De qué forma se relaciona? Te cuento:
La mente tiende a llenarse sola.
Recuerda, interpreta, anticipa, se preocupa…
Y cuando entra en bucle aparece la rumia: ese pensar constante que gira sobre lo mismo y que desgasta más de lo que ayuda.

Pero la rumia necesita palabras, historias, argumentos.
El cuerpo no funciona así.
El cuerpo solo tiene experiencia directa.

Por eso notar la lengua, la respiración o el contacto de los pies con el suelo obliga a hacer algo que la rumia no soporta:
traer la atención al presente.

No es magia. La atención solo puede estar en un lugar a la vez.
Y cuando la colocas en lo que está ocurriendo ahora, aunque sea durante un segundo, haces una microinterrupción del piloto automático mental.

Este ejercicio no elimina los problemas.
Pero sí interrumpe el bucle que no te dejaba respirar alrededor de ellos.

Muchas veces buscamos “cómo estar más presentes”, “cómo calmar la mente”, “cómo regularnos mejor”… y creemos que es algo complejo o lejano.

Pero el presente siempre está.
Lo único que necesita es que lo mires.
Y a veces basta con algo tan sencillo como acudir a tu cuerpo y tus sensaciones.

No se trata de hacerlo perfecto.
La consciencia no es una técnica complicada.
Es una elección repetida.

Tu cuerpo es tu ancla.
Tu atención, el timón.

¿Qué te ha parecido?
Te leo en comentarios 🥰

¿Qué significa realmente “mejorar” en un proceso terapéutico?   A veces llegamos a terapia con una idea muy concreta: “q...
16/12/2025

¿Qué significa realmente “mejorar” en un proceso terapéutico?  

A veces llegamos a terapia con una idea muy concreta: “quiero que ésto desaparezca”. El síntoma, el malestar, la ansiedad, el miedo, la tristeza… Y es comprensible. Cuando algo duele, lo natural es querer que se vaya. 

Pero en los procesos terapéuticos la mejoría no siempre se mide en blanco o negro, en “está” o “no está”. 

Mejorar también es que, aquello que antes aparecía cada día, ahora lo haga de vez en cuando. 
Es que lo que antes tenía una intensidad desbordante, hoy se vive con más suavidad y serenidad. 
Es que la dificultad sigue ahí, pero ya no gobierna toda tu vida. 

La terapia no consiste sólo en “eliminar síntomas”, sino en ampliar recursos. En ir incorporando experiencias, herramientas internas y nuevas formas de mirarte y relacionarte contigo y con el mundo. Poco a poco, la persona va aprendiendo a sostenerse, a escucharse, a regularse y a responder de manera más adaptativa. 

Y entonces ocurre algo muy valioso: 
El malestar deja de ocupar todo el espacio. 
Aparece margen. 
Aparece elección y consciencia. 
Aparece autogestión. 

La mejoría es ese momento en el que ya no te sientes únicamente víctima de lo que te ocurre, sino protagonista de tu propia existencia. Con dificultades, sí, pero también con consciencia, recursos y capacidad de cuidado y autosostén. 

Porque sanar no siempre es que algo desaparezca, sino que tú crezcas lo suficiente como para que eso ya no te gobierne o no sientas que define tu existencia. 

Y ese proceso, aunque a veces sea lento y sutil, es profundamente transformador. 

Cada paso cuenta ♥️ 

(Imagen: ) 

¿Sabías que tu propia voz puede ayudarte a calmarte?  Una de las rutas más directas para regular el sistema nervioso es ...
05/12/2025

¿Sabías que tu propia voz puede ayudarte a calmarte? 

Una de las rutas más directas para regular el sistema nervioso es a través del nervio vago, el gran canal de comunicación entre nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Y una forma muy sencilla de estimularlo es generando vibración en la zona de la garganta, el pecho y la boca. 

Para ello, puedes hacer uso de cualquiera de las 3 propuestas siguientes, todas ellas sencillas pero muy potentes:  

- Zumbido suave: Cierra los labios y vocaliza un “mmm” prolongado. 

- Canto sostenido: Emite una vocal (por ejemplo “aaaaa”) manteniendo una nota estable y con un volumen suave-medio. No importa si suena afinada o no, es lo de menos. 

- Susurro vibrado: Emite un “aaaah” largo, suave cual susurro y resonante, manteniendo una ligera vibración en la salida del aire. 

Las vibraciones que generamos con cualquiera de las sugerencias anteriores, gracias a la estimulación del nervio vago, nos ayudan en nuestra regulación reduciendo la hiperactivación, aflojando la tensión muscular y ayudándonos a centrar la atención, favoreciendo una sensación de presencia y consiguiente seguridad a nuestro sistema nervioso. 

Puedes usarlo antes o después de una situación que te genere angustia o necesite de tu calma interior (antes de dormir, antes de una reunión importante, o tras haber tenido una discusión con alguien, por ejemplo). 

No es magia, es biología. 
Tu voz es una herramienta profundamente reguladora: no sólo expresa, también regula.  

Cuando vibras… tu cuerpo escucha. ❤️ 

¿Sabías ya del poder de tu voz? 
Soy toda oídos 😉 

Domingo por la tarde...Ese momento en el que muchas personas, en mayor o menor medida, hemos pensado en firmar cualquier...
30/11/2025

Domingo por la tarde...

Ese momento en el que muchas personas, en mayor o menor medida, hemos pensado en firmar cualquier hoja que prometa que mañana no sea lunes.

Y si hoy te pasa, es completamente comprensible. No es flojera: es tu mente anticipándose y tratando de protegerte.

Pero como todavía no existe un documento oficial que permita saltarse el lunes (aunque la idea es tentadora 😉), sí hay formas reales y amables de prepararte para la semana sin sobrecargar tu mente.

A continuación te dejo 3 recordatorios para empezar la semana sin exigirte demasiado:

1. No tienes que tenerlo todo controlado hoy.

Tu cerebro no necesita soluciones perfectas ni que le resuelvas el lunes entero, tan sólo pide alivio.
Sólo necesita un primer paso concreto.

Elige una cosa que sí puedes hacer hoy para facilitarle a tu yo de mañana: preparar la ropa que vas a ponerte, escribir tus 3 prioridades reales de mañana para liberar a tu mente y adjudicarles un momento del día para llevarlas a cabo o poner una alarma un poco antes de lo habitual para asegurarte empezar con calma el día.

2. Está bien si no te emociona la rutina.

No se trata de “amar los lunes”, sino de crear pequeñas "islas de bienestar" dentro del día.

Piensa en un micro-momento que sí te apetezca vivir mañana y te recargue de energía: un café tranquilo, 10 minutos de paseo, una ducha sin prisas...

3. Tu valor no se mide por tu productividad del lunes.

Puedes empezar la semana lento, puedes necesitar más tiempo, puedes reajustar.
Permítete avanzar a tu ritmo sin castigarte.

Por si te animas te hago otra propuesta para esta noche: Haz una lista con 2 columnas:

A) Lo que depende de mí del día de mañana

B) Lo que no depende de mí

Quédate con la columna A, reduce expectativas y decide un plan mínimo viable: “Si mañana sólo consigo ésto, será suficiente”.

Y si hoy te notas en modo "yo firmo esa hoja sin pensarlo", respira.

No tienes que poder con todo y no tienes que poder ya.
¿Qué es lo mínimo con lo que puedes ahora?
Eso ya es más que suficiente para empezar.

Si este mensaje te sirve para bajar tensiones, guárdalo para releer mañana y compártelo con alguien que lo necesite. ☺️

Buen domingo!

Hoy se celebra el Día de la música y, por qué no, también la melodía interna que cada persona lleva consigo.⁣⁣Porque la ...
22/11/2025

Hoy se celebra el Día de la música y, por qué no, también la melodía interna que cada persona lleva consigo.⁣

Porque la salud mental, igual que una pieza musical, se compone de notas que resuenan entre sí.⁣

Hoy te propongo escuchar las tuyas.⁣
Aquí te dejo mis propuestas, por si te inspiran: ⁣

DO – Dominio⁣
No es control rígido ni exigencia extrema. Es el dominio suave de tu mundo interno: la capacidad de reconocer lo que sientes, regularlo y elegir desde ahí.⁣
Dominar no es oprimir: es liderar tu propio ritmo emocional.⁣

RE – Reposo⁣
Un sistema nervioso saturado no puede afinar.⁣
El reposo es ese silencio entre notas donde la mente reinicia y consolida.⁣
Descansar no es parar: es recuperar tono y permitir que la armonía interna vuelva.⁣

MI – Mimo⁣
Mimo es acariciar tu propia melodía.⁣
Es presencia, ternura, contacto consciente contigo, el cuidado que suaviza la vibración interna, relaja las tensiones y prepara la cuerda para nuevas notas.⁣

FA – Faro⁣
La luz interna que guía tu partitura en forma de límites saludables que iluminan el camino y que mantienen la claridad de tu melodía, o de valores, principios e intuiciones que funcionan como referencia cuando hay mareas, dudas o ruido mental.⁣

SOL – Solidez⁣
No es dureza. Es la base que sostiene tu acorde interno. No evita que la vida desafine, pero sostiene la melodía cuando los compases se complican.⁣
La solidez no se trata de no caer, sino de tener un lugar al que volver dentro de ti.⁣

LA – Labilidad⁣
La labilidad es la nota que vibra con fuerza y suavidad al mismo tiempo.⁣
Es la vulnerabilidad intrínsecamente humana que se reconoce sin pudor, que no se esconde tras armaduras ni se avergüenza de existir.⁣
La que nos permite sentir y expresar y hacernos auténticamente fuertes sin temor a rompernos porque en ello apreciamos nuestro genuino poder.⁣

SI – Sintonía⁣
Cuando tu mundo interno encuentra su lugar, todo fluye hacia afuera.⁣
Sintonía es pensar, sentir y actuar en el mismo compás: vivir desde tu propia melodía sin forzarla.⁣

La salud mental, igual que la música, no va de perfección sino de armonía.⁣

Permítete sonar, vibrar, hacer pausas y silencios... Permítete expresarte.⁣

Hoy celebramos a quienes dedican su vida a la música y a la música que cada persona compone dentro de sí misma.⁣

Que tus notas sigan vivas y encuentres tu propia melodía.⁣
⁣⁣

Dirección

Plaza Navarra 7
Huesca
22002

Horario de Apertura

Lunes 09:00 - 21:00
Martes 09:00 - 21:00
Miércoles 09:00 - 21:00
Jueves 09:00 - 21:00
Viernes 09:00 - 21:00

Teléfono

+34722610992

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Silvia Abad Psicóloga publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Silvia Abad Psicóloga:

Compartir

Categoría

¡Bienvenido/a!

En primer lugar, saludarte y agradecerte que hayas decidido pasar por este espacio.

Me presento. Mi nombre es Silvia Abad y soy Psicóloga Sanitaria (nº Colegiada A-2396).

Desde que acabé la Licenciatura, me he dedicado a mi vocación ejerciendo mi labor en diferentes ámbitos profesionales que abarcan desde la formación en temáticas variadas a personas de todas las edades, hasta la Orientación Profesional y la puesta en marcha de mi propia consulta privada.

​Mi motor son las personas. Por y para ellas me esmero en dar lo mejor de mí para acompañarlas en cualquiera que sea la casuística que nos haya llevado a coincidir.