06/04/2026
No siempre se puede tener todo lo que queremos.
No siempre somos conscientes de los efectos que tendrán nuestras decisiones y acciones.
Unas tendrán unos, otras tendrán otros.
Mezclarlas simplemente… no es posible.
Sabemos los efectos que queremos y lo que no, algunos posibles, otros reales, muchos inventados.
No siempre somos capaces de acelerar en la parálísis que da el miedo al error.
Y por eso probamos, acertamos y nos equivocamos.
Esos aciertos que no nos gustan son los que nos muestran causas que podrían repetirse y quizás estamos a tiempo de evitar, o de remediar.
Remediar es parte del proceso, y quizás a veces lo que menos nos gusta atravesar.
Si por experiencia o conocimiento sé el resultado-efecto que voy a obtener, tengo más datos.
Inspiración que podrá venir y podré usar en este u otro momento.
Necesitaré parar, escucharme y escuchar.
Y aún así nadie me asegura no tropezar.
Ni siquiera yo me lo puedo garantizar.
Conocer el mecanismo de uno mismo y de la vida en sus pasos, no evita la caída (ni el efecto).
La vida no distingue ni juzga, sólo responde a sus leyes.
La incoherencia genera unos efectos, la coherencia otros.
¿Mejores o peores?
Me declaro incoherente y coherente. No siempre soy ese que me gustaría ser.
Depende del día, del momento, de los miedos que asistan a cada función, del nivel de ego que quiera/exija matices de forma y tiempo.
No siempre tengo todo el poder que quiero con mis emociones y mi mente.
Quizás el primer paso sea aceptar que no siempre puedo tener dentro de mi todo lo que me gustaría encontrar.
Y de verdad… aceptar, este soy hoy.