16/03/2026
Cuánto dura ese , ese vuelo, ese momento en el que los miedos y los ruidos mentales se diluyen y aparece la claridad. Con forma de confianza en la vida, con forma de permiso para que ocurra (aunque igualmente lo hará), con forma de confianza en uno mismo y en la capacidad de transitar y avanzar.
Cuánto duran esas preocupaciones que nunca llegarán a existir. Esa basura mental que nos mete de lleno en el contenedor, desde donde no se ve mucho más allá. Esos conflictos que nunca se llegarán a crear. Habrá otros con los que sí tocará lidiar, y probablemente no lo hagamos de la forma más óptima y bonita. Piedras que se nos vuelven a presentar… y sí, predomina el tropezar. Nos enfadamos, guerreamos, rechazamos personas y situaciones, castigamos, incluso nos castigamos, nos negamos.
Aprendemos por .
Esas caídas crean callos, habrá momentos en los que sí podamos esquivar la piedra, y cuando no… será que aún es necesaria, será que quizás necesitamos recordar que no somos “perfectos”, que tenemos permiso para caer y volver a levantar, porque en esa nueva puesta en pie, es en la que de nuevo… por contraste, nos encontramos con la Verdad, esa que se reconoce fácil… porque en ella se respira paz (lo opuesto, sin tener que dejarlo escrito aquí, todos sabemos cómo se siente y se vive).