21/04/2026
Quienes están o han estado en terapia conmigo conocen muy bien esta analogía.
Cuando nuestro sistema nervioso siente que está en peligro, la orientación en el espacio y beber agua de manera tranquila y consciente, puede ser un gran aliado.
Porque cuando nos permitimos parar, conectar con nuestro cuerpo y orientarnos, desde la curiosidad y poniendo atención a aquello que nos rodea: los colores, las texturas, los materiales, los diferentes tonos de luz, los sonidos…
Con esos ojos de niña, como si fuese la primera vez que estamos ahí
Lo que le mostramos a nuestro sistema es que estamos seguras
Que existe seguridad para explorar, con curiosidad, el espacio que nos rodea.
Y ante un sistema que, muchas veces, siente que está en peligro, que necesita huir, luchar o congelarse para preservar la vida, ahora recibe una información que cuestiona este sentir
La de que existe suficiente seguridad para poder pararnos a observar aquello que está a nuestro alrededor.
Porque si no fuese así, no podríamos hacerlo.
Porque una gacela que está a punto de ser devorada por una leona, no puede permitirse parar, observar o beber agua del estanque.
Porque su vida depende de ello y su sistema no lo va a permitir.
De esta manera, con este pequeño ejercicio, le otorgamos a nuestro sistema una experiencia somática desconfirmadora.
La de que, aquí y ahora, estamos seguras y presentes.
¿Cómo sería poder poner esto en práctica, en tu día a día o cuando algo sea demasiado activador para ti?
Orientarte en el espacio, con curiosidad, y poder beber agua de manera consciente, lenta, notando cada sensación… el contacto del agua con tu lengua, tu boca, tu garganta, la diferencia de temperatura…
Deseo que te sirva 🙏🏽🫂