22/11/2025
La despidieron por perder demasiado tiempo en una “estúpida invención” durante las horas de trabajo.
Veintitrés años después, esa misma invención se vendería por 47,5 millones de dólares.
Dallas, Texas.
Bette Nesmith Graham era madre soltera y trabajaba como secretaria en un banco, tratando de mantener a su hijo con un salario que nunca alcanzaba. Y más allá de las dificultades diarias, había un problema que la atormentaba cada día: los errores al escribir a máquina.
Cada error significaba empezar de nuevo.
Hasta que se dio cuenta de algo: los artistas del mostrador corregían sus errores… simplemente pintando encima.
Entonces pensó: ¿por qué no puedo hacer eso con la máquina de escribir?
Comenzó a experimentar en la cocina de su casa, usando una batidora y pintura témpera. Después de meses de pruebas, encontró la fórmula perfecta: un líquido blanco que cubría los errores al instante.
Así nació lo que más tarde se llamaría Liquid Paper, el corrector líquido blanco más famoso del mundo.
Lo puso en pequeños frascos con un pincel y se lo llevó al trabajo. Las demás secretarias lo notaron de inmediato. Luego llegaron los pedidos. Luego las órdenes. Luego el primer dinero.
Pero en 1956, Bette cometió un error: firmó una carta del jefe escribiendo por accidente el nombre de su invento. El director la despidió de inmediato, diciéndole que perdía su tiempo con una “invención estúpida”.
Sin otra opción, Bette decidió apostar todo por su producto: el corrector blanco.
Trabajaba en la cocina y en el garaje, llenando los frascos a mano con la ayuda de su hijo. Las grandes empresas la ignoraban. Los bancos no le prestaban dinero. Se reían a sus espaldas.
Entonces hizo algo simple y genial: vendió directamente a las secretarias, a quienes usaban la máquina de escribir todos los días. Fue un boom.
En 1968, vendía un millón de frascos al año.
En 1975, veinticinco millones.
A medida que la empresa crecía, Bette hizo algo que nadie hacía en aquella época: creó una guardería para los hijos de las empleadas, horarios flexibles, formación interna. Un entorno humano, pensado para las mujeres trabajadoras, como ella había deseado tener cuando era secretaria.
En 1979, Gillette compró Liquid Paper —el corrector blanco— por 47,5 millones de dólares más regalías. Ella donó la mitad a una organización benéfica para apoyar a otras mujeres.
Murió seis meses después.
Pero su invento cambió el mundo de las oficinas.
El corrector blanco no existía antes de ella.
Y fue creado por una mujer que mezclaba pintura en una batidora.
Bette Nesmith Graham.