09/05/2018
Un estudio de Kaur R. et al. del año 2015 (A randomized controlled trial of burping for the prevention of colic and regurgitation in healthy infants) con 71 madres-bebés establece una relación entre el eructo y el hecho de favorecer la regurgitación; sin embargo, eructar no disminuye, por sí mismo, los cuadros cólicos.
Por tanto, creemos que no es necesario forzar de forma continuada e insistente (y a veces un tanto "agresiva") la salida del eructo. Quizá, debamos prevenir que el bebé trague más aire del que pueda gestionar (por ejemplo, no iniciando la toma llorando) y favorecer la salida del aire de forma relajada con discretos cambios posicionales, especialmente cuando el bebé no ha finalizado totalmente la toma y no está dormido. Si se queda dormido tras comer, es preferible dejarlo dormir ese tiempo y luego cambiar al bebé de posición para que pueda expulsar el eructo con facilidad, quizá cambiando de posición de horizontal a vertical y viceversa o situar al bebé en la posición de sentado, tal y como se indica en la imagen (alternando un par de posturas durante un tiempo limitado, sin realizar golpes demasiado estridentes en la espalda del bebé).