26/06/2025
La prosperidad en todas las áreas de tu vida no es un lujo, es un estado natural.
El honor, la capacidad de cumplir con la ética y la palabra establecida, es una clave importantísima para la verdadera prosperidad. Porque, si no hay honor, puede que la prosperidad llegue… pero no se sostiene.
A eso se suma la osadía. Si no eres osado, no avanzas en la vida. Y si no avanzas, la prosperidad no viene hacia ti. No es que no te quiera, es que no te mueves hacia ella. Como dijo David Rockefeller:
“Tienes que ser capaz de dejar lo que es bueno para encontrar lo grandioso.”
Pero muchos no se atreven a dejar lo que es “bueno”, y por eso jamás alcanzan lo grandioso.
Hay quienes viven generando dinero, produciendo sin parar, atrapados en una idea de éxito que los vacía por dentro.
Se hacen esclavos de lo que producen. Se sacrifican a sí mismos, sus deseos, sus relaciones, su alegría…son esclavos del dinero, no prósperos, y todo por no saber vivir bien.
Eso no es prosperidad.
Eso es pobreza disfrazada de éxito.
👉 La verdadera prosperidad es integral.
La tiene quien sabe disfrutar, quien no sacrifica su vida personal por más cifras o posesiones.
Porque el que es próspero lo es en todo: en amor, en salud, en tiempo, en dinero, en gozo, en paz interior.
Y no ha tenido que sacrificar su bienestar ni su vida emocional para lograrlo.
Al contrario: la ha priorizado.
El oro no quiere esclavos.
La abundancia ama a los que se saben libres.
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