19/12/2025
AMANTES · Habitando el campo relacional
Este fin de semana cerramos el “taller del Amor y Dinámicas de Relación de Parejas” y, a la vez, abrimos un camino.
Ser amante es un estado de presencia. Es permitir que el amor tenga carne, pulso y respiración. El mundo imita el amor como se imita una llama: fabrica luces, etiquetas, promesas, escenas.
Pero la imitación no calienta. Brilla un rato y se apaga cuando llega la incomodidad, cuando asoma la herida, cuando el otro deja de encajar en la fantasía.
El amante, en cambio, sostiene lo que arde. Se hace responsable del fuego: lo cuida, lo regula, lo deja crecer sin quemar. Se queda cuando el ego quiere huir, se ablanda cuando la coraza pide guerra, se ofrece cuando el miedo exige control.
Amar encarnadamente es permanecer en el campo relacional como quien entra a un templo sin techo: vulnerable a la intemperie y, aun así, disponible.
Es dejar que la vida nos atraviese sin convertir al otro en refugio ni en enemigo.
Es aprender a amar con el cuerpo entero: con la ternura, con el límite, con la sombra, con la verdad.
Por eso el mundo no puede sostenerlo: Se habita.
Y cuando se habita, transforma.
Y cuando no llega el amor: Llega la inclusión.
Gracias a cada una y cada uno por la entrega, la valentía y la confianza en el proceso compartido.
Gracias por habitar el vínculo con presencia, por mirar los mapas afectivos propios y colectivos, por atravesar patrones, heridas y mandatos sin atajos, desde el cuerpo y la conciencia.
Lo vivido en este taller se integra, se decanta y sigue formándose como principio vivo de conocimiento.
Un grupo que termina una etapa y abre la vida en comunidad en un continuo aprendizaje, explorando y afinando el arte de amar con más verdad, intimidad y compromiso.
Gracias por el campo creado, por la calidad humana, por el respeto al ritmo y por la profundidad del encuentro.
Seguimos.