20/01/2019
La mejor dieta es educar al cerebro
Amar el dulce y odiar las verduras no es innato en el ser humano, no te engañes.
Te preguntarás, ¿siendo así, por qué es más fácil adaptarse a comer lo que no debemos y nos resulta un auténtico sacrificio comer lo que es beneficioso para nuestra salud y que además nos ayuda a mantenernos en el peso adecuado? Pues la respuesta está muy clara, ¡hemos malcriado al cerebro!!
¿Y ahora que hacemos? ¿Está todo perdido o podemos re-educar a nuestro cerebro y educar mejor a esos pequeños cerebritos que están en las pequeñas cabecitas de nuestros hijos? Pues parece ser que estamos de enhorabuena, porque SI SE PUEDE.
Primero debemos entender el concepto de malcriar al cerebro, para después poder re-educarlo con éxito.
Cuando nacemos, no odiamos las acelgas y adoramos el chocolate, esa repulsa nos la trasladan, sin querer, nuestros familiares, amigos, compañeros de la escuela, etc, con su actitud a este grupo de alimentos. Debemos recordar que estábamos en nuestra etapa de aprendizaje. Es, por ese motivo, por el que los niños de las diferentes partes del mundo se alimentan de forma diferente. Nos gusta lo que se supone que nos tiene que gustar y que le gusta a nuestro entorno.
Permítanme que les plantee dos preguntas.
¿Recuerdan las fiestas de cumpleaños infantiles a la que hemos acudido en más de una ocasión? Seguro que sí. Recordamos las golosinas, los sandwiches de ricos embutidos, los refrescos, el pastel de cumpleaños (casi siempre de chocolate) y todo esto acompañado de mucha diversión.
Y ahora, la otra pregunta ¿Cuántos de nosotros recordamos divertirnos en una fiesta infantil rodeados solo de frutas y verduras?
Pues esta es la primera pista para entender porque unos alimentos se asocian al bienestar y la felicidad y otros, sin embargo, a la desidia y al aburrimiento.
Ahora bien ¿cómo puedo cambiar el pasado y enfrentarme al futuro?
Pues debes comenzar a relacionar los alimentos saludables con momentos de placer. Para ello puedes incluir en tu vida nuevas actividades, como por ejemplo, quedar un día a la semana con tus seres queridos o amigos y celebrar "el día de la merienda saludable" en el que todos colaboren dando una presentación original al picoteo que se va a compartir. De esta manera iremos relacionando salud y diversión. Lo mismo con las fiestas infantiles. No se trata de eliminar las golosinas, se trata de transformarlas por otras. A los niños les encantan los frutos rojos y comen más fruta si se la presentas en pequeños bocados y en forma de brochetas. El niño busca divertirse, la comida para ellos no es lo más importante y, es por esto, por lo que debemos aprovechar para educarlos y que tengan una alimentación mejor que la nuestra, pero siempre sin olvidar que los niños nos observan, nos imitan, que somos su punto de referencia. Por ese motivo la educación comienza con nuestra propia re-educación.
La comida debe alimentarnos, ser saludable, pero no olvidemos que está presente en actos sociales. Así pues, debemos ser inteligentes y re-educar a nuestro cerebro, porque créanme, el resto de nuestros órganos también lo agradecerán. La ropa nos quedará mejor y hasta sonreiremos más, sobre todo al vernos en un espejo. La alimentación saludable nos ayuda a ser más felices.
Está claro que si educas al cerebro, todo lo que obtendrás a cambio serán ventajas, por lo que te invito a ponerlo hoy mismo en práctica. 🍒