09/03/2026
En el taller del pasado 7 de marzo en Ortigueira, trabajamos algo que considero fundamental en la práctica del yoga: cómo ajustar la práctica cuando aparece una dificultad real.
No fue un taller para aprender “la técnica correcta” de una postura. Fue un trabajo sobre cómo organizar la práctica usando tres parámetros muy simples:
• esfuerzo
• progresión
• variación
A lo largo de la mañana exploramos cómo pequeñas modificaciones —cambiar el rango de movimiento, introducir una ayuda o ajustar la intensidad— pueden transformar completamente la experiencia de un ejercicio.
Muchas veces el problema no es la técnica. Es la dosis de esfuerzo. Cuando la intensidad es demasiado alta, el sistema entra en lucha y deja de aprender. Cuando es demasiado baja, tampoco ocurre nada nuevo. La práctica empieza a volverse interesante cuando encontramos ese punto donde el ejercicio exige algo, pero aún permite observar, respirar y ajustar.
Después de trabajar estos principios con distintas posturas, los aplicamos en un contexto más exigente: las inversiones, especialmente Sirsasana y Sarvangasana.
He escrito un artículo contando algunas de las ideas y momentos que surgieron durante el taller.
👉 Puedes leerlo en el blog.
Y para quien quiera estudiarlo con calma, la grabación completa del taller ya está disponible (59 €).
Enlace en la bio.