12/01/2026
Ser una buena hija, muchas veces, se aprende desde muy temprano.
Escuchar, comprender, estar disponible, acompañar… incluso cuando una aún está buscando su propio camino.
Con el tiempo, ese lugar puede ampliarse más de lo necesario, y sin darnos cuenta empezamos a sostener funciones que no siempre nos corresponden.
No por falta de amor, sino precisamente por él.
Cuando una hija encuentra su sitio, algo se ordena en todo el sistema.
El vínculo se vuelve más liviano, más verdadero, y la vida personal puede desplegarse con mayor coherencia y fuerza. 🤍✨
Estoy aquí para acompañarte. 🌿💬