25/05/2022
Tener la respuesta perfecta ante las críticas no va a eliminar tu miedo al rechazo.
Puede que incluso multiplique tu indignación porque cuando uses esa comunicación ideal y no obtengas los resultados esperados te vas a enfadar. Contigo, con el otro y el de más allá.
Gloria, ¿qué contesto cuando me dicen que soy una intensa, una controladora o tonta?
Esa no es la pregunta.
Lo que importa aquí es una sola cosa: como te sientes con eso.
Y de rebote, qué piensas acerca de ello.
Pero qué opinas de verdad, no de boquilla. En serio, qué hay ahí, en lo más hondo, honesto y crudo de ti misma.
Mientras busques la respuesta perfecta cuando te sientas atacada, ofendida o herida, te estarás defendiendo. Que no está mal, no digo que sea malo. Pero tanto defenderte al final sigues con tus capas analgésicas porque no sabes qué hacer con ese dolor que se despierta.
Que te despiertan con una palabra que mete el dedo en la llaga.
Pero oye, que el dedo es del otro, pero la llaga es tuya y si no la tuvieras no te dolería.
¡Au! Eso sí que duele.
Yo he estado años aprendiendo comunicación empática y no violenta para no herir los sentimientos de nadie, mientras los míos seguían sufriendo.
Qué bonito y generoso por mi parte ¿no crees?
Estar más pendiente de lo que sienten los demás que de lo que siento yo.
No sé si te suena...
Quería defenderme, pero bien.
Pasar del "me quedo de piedra" a la respuesta perfecta. Porque no me permitía frases "incorrectas", que pudieran herir la sensibilidad de quien me había ofendido.
Porque yo soy buena ¿sabes?, no voy haciendo daño a la gente como otros.
Muy buena, de hecho.
Tanto, que estar en silencio era mi mejor arma.
Si no digo ná, aquí no pasa ná.
Pero sí pasa.
Que no atiendes tu dolor, tus miedos, tu sentir.
Y buscas culpables afuera de lo que tienes ahí dentro.
Sigues acusando al dedo de la llaga que ya tenías.
No digo que no haya palabras que hieran a mala leche, digo que esos dedos que te "tocan" son mágicos.
Mágicos, a ver, quien hace magia con ellos eres tú, si quieres, pero son como el truco revelado en una actuación de magia.
Lo que ves a simple vista es la consecuencia, pero la verdad se oculta a lo evidente.
El truco se da dentro de ti cuando atiendes ese dolor, lo comprendes y lo sanas.
Y la magia se da en el interior cuando vuelven a meter el dedo y no hay llaga, o es tan pequeña que hasta te ríes.
Ni te inmutas..
Entonces respondes como debes, porque no han tocado ninguna herida y tienes la calma de tu parte.
O ni siquiera respondes.
Porque no has perdido el control, tienes el poder como He-man.
Ahí está el poder, no en las respuestas prefabricadas para defenderte, sino en lo que hay más allá del dolor.
El problema es que cuando te sientes herida tu emoción no te deja responder de manera empática, te secuestra y acabas enfadada o congelándote.
Pero si aprovechas esa herida para crecer, la próxima vez ya no serás la misma.
Ni esa emoción ni esos pensamientos estarán en ti, formaran parte del pasado y un nivel más de compasión hacia ti y los demás se habrá desarrollado.
Eso es respeto.
Empatía.
Autoestima.
Crecimiento.
Eso es libertad.
Eso es lo que enseño.
Ahora decide, ¿prefieres defenderte o hacer magia con el dolor?