03/03/2026
Hay una parte de "Querida yo" de Elizabeth Clapés que me parece profundamente necesaria ❤️🙏.
Habla de algo que veo mucho en consulta: la culpa por haber aguantado demasiado.
El entorno cuestiona:
“¿Cómo pudiste permitirlo?”
“¿Por qué sigues ahí?”
“¿Qué haces aguantando?”
Y aunque muchas veces estas preguntas nacen desde la preocupación o el cariño, pueden convertirse en una forma sutil de presión. Sin querer, el foco pasa de la conducta dañina del otro, a la supuesta incapacidad de quien está sufriendo.
La persona que ya ha sido herida empieza entonces a sentirse doblemente juzgada: por quien la dañó y por quienes no entienden por qué no se va.
Pero hay algo importante que necesitamos comprender: el maltrato psicológico no se vive desde la claridad. Se instala poco a poco, descoloca, genera dependencia emocional, miedo, culpa y una profunda confusión. Desde fuera todo parece evidente; desde dentro, no lo es.
Por eso, más que preguntar una y otra vez “¿por qué sigues aguantando?”, quizá la pregunta que acompaña de verdad sería:
👉 “¿Qué necesitas para sentirte mejor?”
👉 “¿Cómo puedo apoyarte sin juzgarte?”
👉 “Estoy aquí, aunque todavía no estés lista.”
Apoyar no es presionar para que alguien salga cuando nosotros creemos que debería hacerlo. Apoyar es sostener mientras la persona reúne la fuerza para salir por sí misma.
Porque irse no es solo una decisión racional. Es un proceso emocional. Y nadie necesita más juicio cuando ya está luchando por dentro.